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¡HOY 30/8 - 17 hs R. Peña y Rivadavia! Marcha educativa: ¿Reforma o revolución?

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Uno a uno se van cayendo los mitos con los que el gobierno intentó construir su legitimidad, también en lo que hace a educación.


La política salarial, que afecta a la enseñanza en 57 universidades nacionales y colegios preuniversitarios, representa un nuevo caso testigo de su profundo desprecio por la dignidad de quienes obramos cada día la vocación docente. En la reunión paritaria del lunes 27/8, el gobierno volvió a ofrecer, como en el mes de mayo, un 15% distribuido en tres cuotas. Una verdadera provocación inaceptable, habida cuenta de una inflación que a esta altura del año ya nos ha fagocitado un 30% del salario. Nos preguntamos: ¿en qué mundo vive esta gente? ¿Conocerán algo más allá de las exigencias del FMI y de los monopolistas salvajes de aquí y de allá? ¿Se puede ser más voraz y arrastrado a la vez, al punto de quitarle a la UNSAM en pleno conflicto, una parte de su campus para ser cedido a la Aceitera General Deheza, una de las principales exportadoras del país? ¿Será que de esta manera se conjugan “transparencia” y “retorno al mundo”?


La otra cara del ajuste es la amenaza represiva permanente en las casas de estudio. Así como nos hemos acostumbrado –desde hace más de quince años– a ver personal de seguridad privada dando vueltas por los pisos de las universidades públicas, pretenden normalizar la presencia policial en la puerta de los colegios y no solo, ya que la “doctrina Chocobar“ les ha permitido ingresar a su interior con cualquier excusa, amén del peligro que representa el “protocolo antiitomas”. No podemos olvidar aquí a Santiago y Rafael, quienes han sido asesinados por las bandas armadas del Estado por enseñar-aprender solidaridad con los hermanos mapuches. Tampoco a nuestros hermanos estudiantes venezolanos y nicaragüenses, que sufren represiones bestiales de los dictadores democráticos castro/chavistas/orteguistas.


Frente al contexto perverso que imponen los poderosos y que se cuela en las entrañas de porciones significativas de nuestras sociedades que, a menudo, aspiran a ser y a vivir como aquéllos, podemos elegir alternativas.


Es posible elegir


La fundación del Estado argentino se ha producido no como consecuencia de proceso revolucionario alguno. Se ha impuesto a través de genocidios diversos a los pueblos originarios. Para compensar esta “ausencia de origen”, las burguesías precisaban dar vida a instituciones que lograran involucrar a los dominados, desvinculándolos de influencias religiosas para someterlos a la tutela del Estado y evitar así potenciales conflictos. Dos empresas lograron el objetivo: el peronismo, con la estatización del movimiento obrero en los años ’40, y el movimiento reformista de junio de 1918.


100 años han transcurrido desde la Reforma de 1918, aquel proceso de democratización con epicentro en las universidades de Buenos Aires y Córdoba, que derivó en el sistema de cogobierno que conocemos hoy. La Reforma inauguró la vida política en las universidades. Los cambios en los estatutos permitieron que los estudiantes puedan participar en los consejos superiores. 100 años y el mismo sentimiento de nostalgia envuelve a todo el espectro de la política, desde el Rector de la UBA, Barbieri, hasta el PTS –que insólitamente ha definido al proceso como “una revolución educativa y social en la historia nacional”–. La expectativa de ensanchar los márgenes de una democracia que comenzaba a dar sus primeros pasos puede comprenderse aunque no lo compartamos, 100 años atrás. Defender el mismo programa hoy implica aferrarse a los restos de un totalitarismo democrático considerado como horizonte insuperable.


¿Es posible y mejor pensar en una perspectiva de unidad, solidaridad e independencia para la educación?


Creemos necesario ir más allá de la “defensa de la educación pública”. Educar y educarnos en la identificación de nuestra común humanidad diferente. No nos sentimos parte del sistema educativo actual ni proponemos otro. Queremos ser revolucionarios que se afirman sustractivamente de las decadencias.


Los docentes y estudiantes del humanismo socialista identificamos la vocación revolucionaria en las jóvenes que no se someten a las reglas patriarcales y en quien elige solidarizarse con otras mujeres, en quien se rebela contra la indiferencia y se posiciona con los últimos. El espíritu revolucionario vive también en quien elige unirse para frenar al racista, al homofóbico, al patotero sindical, al matón de barrio.


Buscamos poner en el centro los valores, para que ellos tiñan nuestra personalidad y connoten nuestras relaciones, lo que puede contribuir a la transformación benéfica de los ámbitos colectivos de los que somos parte. Queremos educarnos en la búsqueda de un bien duradero y estable, y en la necesidad de comenzar a colocar los pilares de una cultura autoemancipatoria.



¡Basta de ajuste a los docentes!

¡Fuera las manos patronales de la UNSAM!

A 100 años de la Reforma…¡Revolución para cambiar la educación y la vida!

Por Maldonado y por Nahuel ¡Fuera Bullrich!

¡Solidaridad con los estudiantes de Nicaragua!

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Y este viernes 31/8

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