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Israel anuncia la anexión de Cisjordania: la democracia de los bantustanes


El premier israelí Benjamin Netanyahu prometió comenzar la anexión de amplias porciones de Cisjordania –como estaba previsto en el “Acuerdo del Siglo” de Trump– a partir del 1 de julio próximo. Un movimiento acelerado, rechazado unánimemente por los palestinos, pero también por muchos israelíes. En buen número, se han manifestado el pasado 6 de junio en Tel Aviv –en solidaridad con las movilizaciones en curso en EE.UU.– denunciando este nuevo apartheid y la creación de auténticos bantustanes en los que relegar a la población palestina, sin ningún goce de derechos.  
Denuncia justa e importante pero insuficiente. La anexión de Cisjordania no es un rayo en un cielo sereno ni tampoco la traición a un “proceso de paz” nacido ya sin vida hace 23 años; de realizarse, sería el último paso en orden cronológico de un largo recorrido, no solo de opresión, sino de negación del pueblo palestino, uno comenzado por la limpieza étnica sobre la que se fundó el Estado de Israel en 1948. Este último movimiento de Netanyahu deja más al desnudo todas sus mentiras: en las tierras que ocupa desde hace 53 años (la Guerra de los Seis Días de 1967), Israel ya ejercita un pleno dominio apenas mediado por el corrupto e impotente “autogobierno” de la Autoridad Nacional Palestina. La democracia israelí no entra en contradicción con la negación de todo derecho para los palestinos, más bien se realiza.

Giovanni Marino
15/06/20