Ir al contenido principal




Campaña de autofinanciamiento 2020

Diez+

Con nuestra campaña de autofinanciamiento tenemos un propósito ambicioso que también se trata de una convicción arraigada y una obra ya comenzada: se puede ser más humanos y, por eso, también más ricos. Concierne a la elección de mejorar en común la vida de cada una/o, y el compromiso o el posicionamiento que presupone este intento. En consecuencia, también el dinero que necesitamos reunir para cultivar esta posibilidad extraordinaria. Entonces, probemos de señalar diez razones y significados de este “más” en el que creemos.


Probamos ser más curiosos para descubrir las maravillosas potencialidades íntimas aún desconocidas o descuidadas por nosotros, seres humanos, dejando de sufrir las mentiras interesadas de los que nos cuentan que nacimos para pecar o… para morir.


Probamos ser más atentos al mundo, entendido como planeta que sufre por culpables “distracciones” de quienes lo habitan, y por lo tanto entendido como la humanidad toda: vamos a descubrir cuántas personas buenas hay dando vueltas y sus capacidades, mientras denunciamos y enfrentamos tanto la prepotencia maléfica de los poderes opresivos como sus fragilidades y miserias.


Probamos estar más disponibles hacia las/os demás que lo merezcan, conociéndolos y dándonos a conocer, sabiendo escuchar y aprender, para decir y proponer.


Probamos ser más comprensivos, solidarios y acogedores con los que llegan de otros países teniendo en sus equipajes esperanza y honestidad: proyectamos con ellos y con las buenas personas de aquí arriba una idea y una praxis de convivencia útil para todos, dentro de los irreversibles cambios históricos que vivimos.


Probamos ser más profundos y coherentes en la comprensión del rol fundamental de las mujeres en la vida cotidiana: son un recurso decisivo para el nacimiento, el crecimiento y el bienestar de todo ser humano; por eso merecen un reconocimiento sustancial y un posicionamiento activo por su plena y libre afirmación contra el patriarcado, el machismo, las violencias, las injusticias y las discriminaciones varias.


Probamos ser más afectuosos y protectores en relación a la infancia, defendiéndola siempre, proponiendo una educación exhortativa, sentimental y respetuosa de las peculiaridades de cada niña/o, y haciéndonos eco de esa alegría de vivir que transmiten: saberlos atender quiere decir redescubrir a las niñas y a los niños que fuimos y que seguimos siendo.


Probamos ser más respetuosos hacia las personas mayores, son nuestro pasado pero también, auspiciablemente, nuestro futuro y que pueden enseñarnos de sabiduría y de sentido del tiempo. Protegiéndolos de ciertas obsesiones por la “renovación” –falsa e instrumental– que produce marginación o exclusión, nos estamos protegiendo a nosotros mismos.


Probamos ser más activos e incisivos a la hora de sostener la pacificación entre la gente común de diferentes credos e identidades, contra el odio y la mezquindad que arrecian envenenando las existencias y, sobre todo, contra los vientos de guerra que soplan permanentemente, tal como demuestran recientes acontecimientos.



Probamos ser más audaces al creer en la invención y en la experimentación de un proyecto de comunión humana libre y benéfica, porque tenemos gran necesidad de ello y porque cada día es más evidente la incurable naturaleza bélica de todos los Estados y la extrañeidad violenta y muchas veces homicida que conlleva en las sociedades estatales masificadas.


Probamos ser más generosos con los que están junto nuestro, nos escuchan, nos apoyan, nos hablan y nos escriben, nos ofrecen oportunidades de diálogo, de iniciativa, de compromiso: en resumidas cuentas, si nos entendimos, trabajemos hacia estos fines para suscribirlos y hacerlos suscribir.