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Sudán: dos años después, aún en las plazas

 

El sábado pasado, a exactos dos años del inicio de las movilizaciones populares que provocaron la caída de Al-Bashir, mujeres y jóvenes sudaneses volvieron a manifestarse en todas las principales ciudades del país. Las razones son múltiples: los responsables de las masacres del año pasado todavía están en libertad, cuando no en posiciones de poder; las condiciones de vida empeoran, con los precios de los bienes de primera necesidad en rápido aumento, así como la desocupación juvenil, la inflación (200% anual) y las preocupaciones sanitarias en relación al Covid-19. Entre diciembre de 2018 y abril de 2019, una amplia, tenaz y valiente movilización pacífica había compelido a la junta militar a deshacerse de su líder, en el poder desde hacía treinta años y acusado del genocidio en Darfur por la Corte Penal Internacional; no antes, sin embargo, de teñir de rojo las aguas del Nilo con la sangre de los manifestantes. La salida de la escena de Al-Bashir había llevado a un frágil acuerdo y al actual sistema de transición, el cual contempla a su interior la coexistencia forzada entre una parte de la oposición civil de ayer y los militares de siempre. Pero nada ha cambiado, y las manifestaciones actuales se oponen a ambos componentes. El precario acuerdo ya está en riesgo. 

Giovanni Marino

22/12/2020