Empieza la Campaña de Autofinanciamiento 2021


(6 de septiembre – 6 de diciembre)
Estamos empezando una nueva Campaña de Autofinanciamiento (CDA) de Comuna Socialista y nuestra Corriente Internacional Humanista Socialista. Es una tradición para nosotras y nosotros, que vamos renovando en contenidos a la vez que profundizamos sus fundamentos y radicalizamos su práctica. Apenas un año atrás hicimos una exitosa CDA en la que recogimos más dinero del que proyectábamos en un período difícil por la pandemia y la crisis económica. Situaciones similares han vivido nuestras compañeras y compañeros de La Comune en Italia y de Socialismo Libertario en el Estado español. Es la comprobación de la fuerza de las personas cuando se unen en ideas y prácticas en pos del bien compartido.

Vivimos una época de mucha incertidumbre. Las certezas, las referencias con la que se ha vivido durante mucho tiempo hoy casi no existen y, si bien esto puede abrir la puerta a nuevas creaciones, también es cierto que hay un vacío teórico y valorial inmenso que obstaculiza las mejores búsquedas.

Los poderes opresivos tal cual los conocimos hasta ahora están en plena y acelerada decadencia. El sistema político democrático global no existe más, como se explica en las primeras páginas de este periódico, y nuevos órdenes opresivos se reacomodan. De todas formas, hay rasgos comunes a todas las opresiones: todas obstaculizan las posibilidades de pensar, de elegir, de sentir más libremente y en profundidad los mejores valores humanos para vivir. Exaltan el hacer alienado y la emocionalidad más superficial para que las personas no se reconozcan en sus recursos comunes más positivos y de fondo. Por eso es tan importante tratar de partir de aquello que más podemos tratar de conocer y de lo que estamos más seguros: nosotras y nosotros mismos, nuestras aspiraciones, búsquedas y capacidades para explorarlas juntos. Si probamos pensar así, comenzaremos a darnos cuenta de que nadie puede quitarnos la posibilidad de elegir quiénes queremos ser en la vida y cómo orientarnos. Y ahí retorna la importancia de los valores, porque ellos son la guía fundamental. ¿Por qué valores queremos hacernos guiar?

Hablemos de valores

Es común que escuchemos o directamente pensemos que ya nadie le da importancia a los valores. Es decir, a esos criterios humanos (no hablamos de reglas estatales) morales y éticos estables que dependen de aquello que sentimos y pensamos que puede hacernos afirmar para mejor y mejorar nuestra vida; que constituyen las relaciones y la convivencia humana y permiten que sean potencialmente benéficas y equitativas para todas y todos. Muchas personas afirman que los valores no serían necesarios porque todo es siempre relativo o que de lo que se trata es de adaptarse a los desvalores dominantes: el egoísmo y el arribismo, que están siempre asociados a una buena dosis de indiferencia respecto de las condiciones de existencia de los demás. Hubo un tiempo en que el compromiso político estaba en cierta medida asociado a valores. Hoy en día la política democrática no es creíble. Casi todos se dan cuenta de que los presuntos valores democráticos actualmente son solo un discurso que jamás se cumple y, como se nota sobre todo en tiempos de elecciones, que el valor más importante es el de acceder a alguna porción de poder para luego conservarla. Quien se compromete en política de buena fe hoy en general lo hace evitando males mayores y casi nunca por la positiva. A su vez, quien lo hace en las organizaciones de izquierda suele subestimar este problema porque, de acuerdo a sus concepciones, mejorar la vida es una cuestión de Estado y de economía y no de cómo son las personas, lo que los ha hecho entrar en un insoportable y febril electoralismo. Esa es una de las razones por las cuales a veces los valores no están muy presentes ni siquiera entre ellos mismos… Tampoco podemos esperar mucho de los valores de la familia patriarcal, el lugar principal de la violencia hacia las mujeres, las niñas y los niños.

Aun así, no dejamos de encontrar a mujeres y hombres que tratan de vivir con valores positivos. La solidaridad también es parte de la cotidianidad. Lo verificamos mucho –y lo hemos contado en este periódico– durante este año y medio de pandemia, cuando vimos a tantas personas que se preocupaban por cuidar a los demás. La solidaridad es una constante que no puede ser cancelada totalmente y suele ser un recurso para enfrentar las necesidades económicas, o es palpable entre las mujeres que se ayudan para superar una situación de violencia patriarcal. Valorizar estos gestos es un primer paso importantísimo, pero para ir más allá es necesario encuadrarlo en un proyecto ideal y práctico más profundo y continuativo. Esa es la perspectiva en la que nos comprometemos las compañeras, compañeros, amigas y amigos de Comuna Socialista. Un compromiso independiente también materialmente y para el que te estamos pidiendo apoyo a través de una donación de dinero.

Rescatar los mejores valores humanos es también un compromiso activo y combativo en contra de la lógica de la delegación estatal, funcional a la malicia de los poderosos de toda calaña y la que se propaga desde abajo.

Unirnos y ser protagonistas

En esta campaña, queremos hablar de valores intentando ponerlos en práctica. Encontrarnos y conocernos por los valores que buscamos, cuestiones de las que hablamos poco pero que representan uno de los aspectos más preciosos de nuestra intimidad. Queremos proponernos ser protagonistas, dar batalla en primera persona para ser mejores en esto y estimularlo en los demás para que nos ayuden.

Realizar una campaña de autofinanciamiento es parte del preguntarse sobre nuestro protagonismo en la vida, qué buscamos, quiénes queremos ser. De apropiarnos de nuestra capacidad de pensar y orientar mejor nuestras esencias y existencia por el bien y la libertad, sabiendo que cuanto más unidos estén estos dos valores y a cuantas más personas alcancen, mejor será nuestra vida y la de los demás; de hacer de nuestras prácticas un actuar más consciente y autoconsciente  para mejor. En esta Campaña se trata de poder encontrar a las personas, conocerlas gracias a la escucha y darse a conocer, debatir ideas (para eso publicamos este periódico) con curiosidad, respeto y humildad. Recuperar la atención por los demás y por lo que nos rodea, tan deteriorada por el abuso masivo y permanente de dispositivos electrónicos; compartir la belleza de las propias elecciones e interesarse por las de los demás, sin dejarlas ocultas bajo el manto de las obligaciones. Descubrir y ejercitar con convicción la generosidad, que es una premisa indispensable para la independencia material y teórica; todo esto sin abandonar el cuidado recíproco, tan fundamental en tiempos de una pandemia aun en curso.

¿Cómo podemos imaginar la práctica de todo esto con nuestras amigas y amigos, con cada persona que conocemos y conoceremos durante la campaña? En los equipos de Comuna Socialista, que en estos tres meses esperamos que involucren a todas y todos aquellos que quieran ser activistas de esta campaña, compartiremos semana a semana las reflexiones que nos suscitan los mejores valores humanos y el significado que tienen para las personas con las que nos encontramos.

Cada persona busca el bien de alguna manera y tiene, a su modo, un pensamiento acerca de los mejores valores para vivir. Pensemos en cómo puede ser en cada caso y vayamos activamente al encuentro de las personas para pedirles una donación para apoyar un compromiso por los mejores valores humanos. El dinero, que es parte de la materialidad constituyente de nuestro proyecto, es parte de nuestros fines porque es expresión de los valores que queremos compartir y de la búsqueda de su concreción. Por eso con la Campaña nos podemos hacer más ricos todas y todos los que la hacemos posible de múltiples maneras (haciendo una donación grande o pequeña, pidiendo dinero, dando a conocer la Campaña…), porque nos mejoramos humanamente en valores y porque aumentamos las posibilidades materiales de realizar y expandir esta perspectiva. ¿Te parece, entonces, hacer una donación?