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Brutalidad policial en Colombia

 

La semana pasada un asesinato policial en Bogotá había conmocionado Colombia. Un hombre de 43 años, llamado Javier Ordóñez, fue reducido por unos policías y terminó falleciendo por los golpes, los estrangulamientos y las descargas eléctricas de una pistola taser. Pero aún más grave fue lo sucedido en las fuertes protestas de las noches posteriores en repudio al crimen: ya son más de diez los manifestantes que fueron asesinados, en su mayoría en Bogotá. Los hechos son todavía confusos, pero todo indica que la responsable es la propia policía, mediante agentes encubiertos o alguna banda armada a sueldo. 

Son momentos delicados en América Latina: en un contexto de preocupante emergencia sanitaria y material, las democracias del continente están matando y descargando toda su brutalidad. Colombia es un país particularmente azotado por múltiples violencias, ya sea por las guerrillas narco-criminales, la acción del ejército y los paramilitares, el asesinato de dirigentes sociales y la brutalidad policial, además de la propia descomposición social. Por este motivo son importantes las movilizaciones principalmente protagonizadas por jóvenes que, desde el año pasado frente al asesinato policial de Dilan Cruz, denuncian la violencia institucional y contribuyen a que no se normalice. Esperamos que crezcan y se nutran de una conciencia en defensa de la vida contra la asesinabilidad estatal-democrática.


Ignacio Ríos