¿Y dónde están los dólares?

I.R.
Con el fin de sostener su famosa propuesta de dolarizar la economía, hace tiempo que Javier Milei aseguró haber conseguido los dólares necesarios, aunque ese dato quedó siempre en el misterio y la opacidad. ¿Cómo lo logró?, le preguntan los periodistas. "Estuvimos avanzando en negociaciones", fue la parca respuesta. Pero por lo menos, ¿con quiénes fueron? "Con distintos actores". ¿Pero no se puede ser un poco más concreto? "No podemos contar más", respondieron los cerebros de La Libertad Avanza.
Similar actitud enigmática tuvo Patricia Bullrich hace muy poco en la Rural. Viene anunciando que quiere levantar el cepo, cuestión que la distancia de Rodríguez Larreta para tranquilidad de los votantes de Juntos por el Cambio, extasiados por la uniformidad de los programas de sus candidatos. Más allá de eso, la abanderada del orden a los palazos requeriría de muchos billetes norteamericanos para hacer algo así. ¿Cómo se logra?, le preguntaron. “La ingeniería financiera está construida”. ¿Y quién pone los dólares? “Aún no voy a revelar”. ¡Pero sería bueno saber algo más! “Se conseguirá de manera internacional”. A los pocos minutos, finalmente admitió que los dólares vendrán del FMI, terminando así con el suspenso.
No es que sea muy distinto de lo que actualmente intentan el gobierno y el ministro-candidato Sergio Massa y encima con mejores resultados. Porque Massa sí tiene dólares: el oficial, el mayorista y minorista, el blue, el dólar futuro, el “contado con liquidación”, el MEP, el dólar ahorro, el cripto-dólar, el dólar Qatar, el dólar para importación de bienes, el dólar para importación de servicios y el dólar agro para sorgo, girasol y maíz. ¡Tiene un montón de dólares!
La verdad es que el problema es serio por el incremento de la inflación, la explotación y la precariedad, así como de la licuación de los salarios y de los escasos ahorros de la gente. Mientras tanto las grandes empresas y las ricas minorías continúan con sus inmorales negocios y contrabandeos, especulando con subas y bajas y, además, evadiendo impuestos, todos ellos amparados por sus amigos en la política siempre corrupta y sometida al FMI. ¡Ahí sí que están los dólares!