Avanza la extrema derecha entre los jóvenes: ¿“sálvese quien pueda” o unirnos para mejorar la vida?

✒ Gustavo Pfeifer

 

Después de los resultados de las PASO, muchas buenas personas están tratando de entender por qué creció tanto la extrema derecha entre los jóvenes. Algunos analistas bien posicionados esbozan causas económicas, sociales y políticas que, solo en algunos casos y con mucha cautela, nos pueden ser útiles. De todas formas, para reaccionar y hacerle frente a este panorama, en vez de explicárnoslo como si fuera un fenómeno externo sería mejor interrogarnos: ¿qué fue lo que cambió humanamente, en la conciencia de las y de los jóvenes en el último tiempo?
Es cierto que vivimos un momento de crisis. No solo económica, sino más de fondo: la política democrática ya no convence porque cada vez se nota más que no puede dar respuestas a las exigencias de la gente, es asquerosamente corrupta y ni siquiera logra “gestionar” las sociedades violentas, miserables y anónimas en las que nos somete a vivir. ¿Seguiremos optando entre el mal peor y el mal menor? ¿O nos animaremos a ensayar un camino posible para mejorar la vida ya, mientras nos enfrentamos a quienes la amenazan?
La historia de la gente común en este país nos enseña que, en un contexto de crisis muy grande como el 2001, para muchos la salida no fue la del “sálvese quien pueda”: la desilusión y el rechazo a la política se expresó con destellos de comunitarismo, como la creación de asambleas barriales, ollas populares, mercados del trueque o la autogestión de fábricas en quiebra. Intentaron (no sin contradicciones) tejer relaciones más solidarias y reapropiarse de los espacios de vida junto a los demás.
Muy distinto es lo que pasa hoy en día, donde nos cuesta mirarnos a los ojos, confiar en quienes nos rodean, abrirnos mínimamente con nuestros semejantes. Es que los opresores saben lo importante que es la sociabilidad para las y los jóvenes, y por eso se aprovechan de la soledad existente para promover más individualismo y más lógica de revancha. Esto empeoró con la pandemia, que nos encerró en nuestras casas, nos bombardeó con noticias de muerte y nos hizo sumergir en el pantano de las redes sociales, donde crecen estos y otros monstruos.
Más aún en una etapa de la vida en la que buscamos y necesitamos a los demás para definir nuestra identidad, es urgente que rehabilitemos el valor de estar bien juntos, de conocernos cara a cara, de intercambiar sobre cómo pensamos la vida, los vínculos, el futuro, etc. Espacios y buenas prácticas que se construyen en la cotidianidad y que, cuando el egoísmo y la discriminación acechan, pueden hacer toda la diferencia.
En este contexto, es vital tejer una nueva sociabilidad frente al individualismo y la soledad, luchando contra los ataques de los reaccionarios. Para nosotros y nosotras, jóvenes de Comuna Socialista, implica dar a conocer, difundir y construir ámbitos solidarios por fuera de las instituciones, como el que impulsamos con la Asamblea en Defensa de la Reserva Ecológica de Ciudad Universitaria. También es fundamental afirmar un compromiso independiente, cotidiano y expansivo para ser realmente diferentes.
Queremos ser protagonistas directos de nuestras vidas. Dar una batalla entre la juventud para que crezca la solidaridad contra el egoísmo, la fuerza del poder de las mujeres contra el machismo, la identidad de nuestra humanidad común y diferente contra el racismo y el bullying.
Para eso, te proponemos encontrarnos cara a cara a charlar sobre estas ideas, empezar a conocernos y unirnos contra el avance de las derechas.

Publicado en Comuna Socialista 85