Por un frente único contra la derecha reaccionaria y liberticida

Muchas personas tenían la esperanza de que la peor pesadilla no se realizase. Algunas se activaron para ello. Hablaron con sus conocidos acerca del riesgo que representaba Milei, pidiéndoles que se despertaran y no lo votaran. Otros fueron incluso hacia los desconocidos y se subieron a los medios de transporte a explicar públicamente por qué era imprescindible evitar el peligro reaccionario.
El triunfo del liberfacho se consumó y, aunque hoy aquella esperanza parezca derrotada, es un recurso primordial que sigue presente. De ella necesitamos partir para pensar cómo hacer frente al nuevo panorama porque concierne al sentimiento general e indeleble que se tiene por la vida y a la confianza en la humanidad, decisiva para aprender a descubrir, desplegar y orientar lo mejor de cada persona.
Los poderes opresivos se desordenan y descontrolan en todos lados. Frente a eso, muestran sus músculos y hacen la guerra de modo cada vez más cruel, como en Gaza; se desesperan por incrementar sus ganancias y dan rienda suelta a un capitalismo terriblemente salvaje; descreen del mejoramiento humano y someten a las personas al progreso deshumano, arruinando a velocidad inédita las facultades íntimas con su tecno-ilógica invasiva y narcotizante.
Milei, con sus rasgos fascistoides, es expresión de un mundo que está terminando. Un protagonista bizarro y muy peligroso del derrape sin frenos de los poderosos; de una decadencia que impacta, e incluso arrastra, a tantas personas comunes que viven en medio de una tempestad de emociones negativas mientras pierden capacidades reflexivas.
Los puntos de referencia alternativos escasean o directamente están ausentes y la incultura campea orgullosa. La ligereza con la que tantos votantes de La Libertad Avanza se justifican diciendo que Milei no realizará sus peores promesas es expresión de un individualismo despreocupado propio de la pérdida del valor de la vida y del relativismo moral que está deshaciendo a la sociedad.
Las organizaciones de izquierda, si bien minoritarias, perdieron la ocasión de echar luz sobre la debacle que se avecinaba, entre otras razones, porque no la vieron venir. Un fracaso que no logrará sepultar las expectativas y posibilidades de reaccionar de tantas personas voluntariosas y de izquierda. Reaccionar hoy es activar las conciencias y unirse para pensar juntos y actuar en defensa de la vida, el bien común y la libertad contra cualquier tipo de violentismo. Es recuperar la memoria y el sentido de futuro de las vanguardias. Es redescubrir el protagonismo desde abajo porque la devastación a la que nos están llevando no puede acabar con la búsqueda de dignidad e integridad de la mejor humanidad. Reaccionar hoy es promover la unión de las personas que se sienten de izquierda, incluyendo a las de los partidos y organizaciones populares, en un frente único contra la derecha reaccionaria y liberticida: contra la represión institucional y la violencia social; en defensa de las mujeres y sus derechos, de las/os trabajadores y sus organizaciones; contra el saqueo de la naturaleza. Nos disponemos a buscarlo y a construirlo en cada lugar en el que existan condiciones porque es más necesario que nunca que luchemos y encontremos juntos los caminos para la realización de las esperanzas de una existencia mejor.
Proponemos dar inicio a un recorrido unitario en nuestra diversidad, hecha del compromiso teórico y práctico para buscar ser más humanos contra la deshumanización que están imponiendo las derechas reaccionarias. Se trata de un empeño para forjar una cultura del reconocimiento de la común humanidad diferente que somos; para poner en juego el propio sentido de la vida, la propia conciencia y hacer crecer el valor de la solidaridad, la colaboración y la cooperación desde abajo, que son las fuentes más sólidas de bienestar y de satisfacción de las necesidades materiales. Consiste en educar los sentidos y las facultades para buscar el diálogo y el conocimiento, nutrientes fundamentales de ámbitos que tengan como perspectiva una comunión humana benéfica.
Comité de Redacción