El bolsonarismo a la carga

 



Por Ignacio Ríos


La enorme movilización de simpatizantes de Bolsonaro del 25 de febrero en San Pablo había demostrado que la derecha brasileña está en un proceso ofensivo de reorganización y que continúa fuerte a pesar de la victoria electoral de Lula. En cierto sentido era esperable: pese a las limitaciones judiciales de su nefasto líder, el proceso de fondo de degradación social –de la que se nutren las formaciones neofascistas– sigue su curso de forma irreversible. Ante el correcto posicionamiento de Lula sobre Palestina (denunciar tanto a Hamas como al Estado de Israel), sorprendió la abundancia de banderas israelíes que saludaban la guerra genocida de Netanyahu y blandían la cultura de la muerte y del poderío de las armas. Realmente asusta. 

¿La izquierda brasileña está teniendo reflejos suficientes para advertir sobre el peligro y hacer algo al respecto? Si Lula, hasta hace poco, parecía ser el más lúcido, acaba de tomar una decisión que indispuso a mucha gente de izquierda: quitar apoyo y desaconsejar las movilizaciones por el 60º aniversario del golpe de 1964 que iban a tomar la forma de una manifestación claramente opositora a los militares y a la derecha. Lula, indiscutible referente de la izquierda en el continente, pidió a la gente no salir a las calles porque “no quiere remover el pasado” e indisponerse con los militares que “nunca fueron tan castigados como lo están siendo ahora”. 

En Brasil, hay muchas personas que quieren expresarse contra Bolsonaro y los pedidos de sus partidarios de intervención militar. Se encuentran desorientadas en momentos en los que necesitan más apoyo que nunca. El histórico PT y otros partidos como el PSOL están más absortos en sus disputas internas y en las campañas de las elecciones municipales de octubre. Es una expresión enorme de la decadencia de la política y, en particular, de la crisis de las izquierdas. En este contexto, es claro que serán las personas comunes, voluntariosas y bienintencionadas, las que desde abajo puedan, con paciencia y determinación, quitarle espacios a la extrema derecha.