La Comune de Italia por la común humanidad

 



Por Simona C.

“Somos judíos y palestinos, somos rusos y ucranianos. La humanidad no tiene fronteras”. En la manifestación nacional organizada por la red italiana Paz y Desarme y por la CGIL (Confederación General Italiana del Trabajo, ndt) del 9 de marzo en Roma, estas palabras hicieron eco con gran fuerza. Son las palabras con que la Corriente Humanista Socialista y La Comune eligieron venir a la plaza; se las leía en letra clara en la bandera que abría el numeroso sector y eran pronunciadas al unísono por sus protagonistas. Fue un sector animado, cohesionado y combativo que quiso reafirmar con fuerza la denuncia de todos los beligerantes, de Putin y de Zelensky, del Estado de Israel y de Hamas, en nombre de la humanidad de todos y de cada uno y de la vida a defender y a afirmar, buscando y construyendo solidaridad, pacificación y compromiso.

En la manifestación, había miles de personas, animadas por un sincero sentimiento pacifista, que pedían, en primer lugar, el alto el fuego en Palestina y en Ucrania expresando también el propio disentimiento en las confrontaciones del gobierno italiano beligerante y represivo (en los días precedentes había aporreado a jóvenes que se manifestaban por la paz en Pisa), aún con demasiadas ilusiones respecto a la política internacional.

La gravedad del momento y la cantidad de guerras que manchan de sangre tierras y pueblos enteros habría hecho esperar una marcha más numerosa: la CGIL fue la organización más presente, mientras que fue más escasa la participación del voluntariado y de las asociaciones católicas que muchas veces representaron una parte importante del pacifismo italiano. Destacaba más todavía la ausencia casi total de las izquierdas políticas, ya envueltas en una crisis sin fin ni vías de escape, puesta aún más en evidencia por un posicionamiento de bandos que ve una polarización entre quienes, como el PD (Partido Democrático, ndt), apoyan al Estado de Israel, el envío de armas y las misiones militares, y quienes, como las bandas “rojipardas”, cada vez más abiertamente reaccionarias, se posicionan de forma más o menos explícita con los terroristas violadores de Hamas o con el criminal Putin.

Las consignas que se alzaban desde el sector de la Corriente Humanista Socialista y desde La Comune, en cambio, hacían evidente que es posible y necesario encontrar un camino distinto de pacificación: el de una común humanidad en la cual reconocerse, el de un compromiso que exige el protagonismo de cada uno porque la paz no puede depender de los Estados belicistas por naturaleza, sino que debe buscarse cada día a través de la reciprocidad, la solidaridad, el conocimiento en cada ámbito de vida por una cultura de la vivibilidad.