Editorial: Defender la educación para mejorarla, detener la avanzada liberticida

 


Por el Comité de Redacción de Comuna Socialista

Más de un millón de personas se movilizaron en defensa de la educación universitaria gratuita en todo el país. Un amplio y confuso sentido de equidad recorrió las calles. Fue una expresión contundente de rechazo a la lógica de los privilegios: al mensaje del gobierno liberfacho de que algunos se merecen estudiar, cultivarse, y otros, los más humildes, solo el esfuerzo práctico, trabajar desde muy jóvenes porque ese sería el lugar que les corresponde en la sociedad. Se puso de manifiesto una positiva exigencia de educación como motivo de crecimiento humano y de libertad, pero sin cuestionamientos a los contenidos estatales y decadentes que instruyen para la guerra, la competencia y la sumisión ciudadana.

El brutal desfinanciamiento educativo que lleva adelante el gobierno se combina con su denuncia de “adoctrinamiento” en las aulas, que no es otra cosa que el intento de condicionar, controlar o impedir la libre expresión y circulación de ideas, así como la autonomía de cada docente al dictar sus clases. Es una amenaza peligrosísima desde el Estado, más aún cuando este está en manos de defensores de Videla y Massera que con gusto entrarían con sus “bastones largos” a los ámbitos educativos a castigar a quien se tome la libertad de pensar diferente de ellos.

Nosotras y nosotros, de Comuna Socialista, estuvimos en la marcha con nuestros amigos/as y conocidos/as de diversas escuelas y facultades y con las organizaciones con las cuales estamos trabajando en común contra la derecha reaccionaria y liberticida: Opinión Socialista, Poder Popular, Colectivo Reagrupando, Resistencia Socialista, Liga Socialista Revolucionaria. Porque creemos que la lucha por el financiamiento estatal a la educación y por el ingreso irrestricto es parte de la batalla por la humanización, la equidad y la dignidad de la gente común contra el embrutecimiento, la desigualdad y la discriminación inducidas por el gobierno. Nos motivan la centralidad de las personas y sus posibilidades de crecimiento subjetivo, cultural y de valores: promovemos que los ámbitos educativos se transformen en trincheras de conocimiento interpersonal, así como de descubrimiento de enfoques más humanos sobre la naturaleza y el mundo que nos rodea y de los que somos parte. Que se piensen y se vivan como lugares de libertad compartida, de solidaridad y de pacificación.

El desprecio por la educación pública de parte de Milei es parte de la dinámica de deshumanización imperante. ¿Qué tienen para ofrecer los opresores como alternativa? El auge desenfrenado de la inteligencia artificial, que es una expresión fundamental de esta decadencia. Los seres humanos deberían dejar de pensar y entregarse a las máquinas. Pero si la perspectiva es transformarse en autómatas es porque el mundo de ellos está terminando.

Las que no están terminadas son las esperanzas de la gente de una vida mejor. Las mujeres cuidan a las niñas y niños cada día pensando en un futuro de felicidad para ellas y ellos. Las personas no dejan de sentir el beneficio de ayudarse y de unirse, como se notaba en las sonrisas y en la falta de espíritu de revancha en las calles el 23 de abril. Las conciencias se iluminan, sorteando más obstáculos que nunca, alumbrando por momentos demasiado breves, pero preciosos, los recursos de los que disponen las personas para ser protagonistas. La posibilidad de cultivarse es esquiva, pero la curiosidad no ceja y el descubrimiento de saberes puede ayudar a crear y sedimentar nuevos proyectos benéficos. El valor de la vida parece más relativo que nunca, pero la búsqueda de bien no deja de animar a las personas, abriendo la posibilidad de fundar y practicar nuevos valores.

Esas esperanzas transversales indican que, ante todo y por más de que los opresores no dejen de atacarla, somos una común humanidad diferente. Esa intuición, que se vive cada día reflejándose en los ojos de los demás y se siente desde adentro, impulsó a que estudiantes y trabajadoras/es se pensaran y actuaran en común en la defensa del derecho elemental a educarse. Profundizar esta unidad en cada ámbito educativo y de trabajo, impulsando asambleas y espacios de debate y reflexión sobre qué educación puede ayudarnos a ser mejores personas es fundamental y puede dar continuidad a esta inicial, pero importante señal de reacción contra uno de los rasgos más despreciables, el elitismo ignorante, del actual gobierno liberfacho.

29/04/24