La irracionalidad del dominio y la guerra como fin en sí mismo

 



Piero Neri


La situación para la gente de Palestina y de Medio Oriente es dramática. Pero, lamentablemente, aún puede empeorar. Incluso la reciente represalia de Irán contra Israel –con un ataque de drones y misiles  de baja intensidad e intencionalmente previsible– agrega preocupaciones ulteriores por el modo en que podrá reaccionar Tel Aviv. De todas maneras, esta situación ya representa un peligro para todos en el mundo. De hecho, un conflicto que empieza a ser regional puede dar lugar a una ulterior escalada bélica fuera de control.

Es terrible, pero es posible, dados los protagonistas en el campo y su accionar.

Hay una potencia planetaria, Estados Unidos, que está en una crisis interna devastadora y ya no puede garantizar (hace tiempo) el propio orden opresivo e injusto, ni a escala internacional ni a escala regional. Incluso sus aliados históricos, como Israel, hacen lo que les parece. Pero, para Biden, una cosa es segura: “nuestro compromiso por la seguridad de Israel es férreo”.

Israel es un Estado democrático de los más belicistas y sanguinarios, nacido con y para la guerra, que desde hace 70 años persigue y masacra a la población palestina. Netanyahu es el primer ministro más de derecha, belicista y peligroso de la historia de Tel Aviv, y ya prometió invadir también Rafah. El Estado de Israel ha intervenido militarmente, además de Gaza y Cisjordania, también Siria, Líbano e Irak.

Están los colonos israelíes superarmados en Cisjordania, los judíos fundamentalistas belicosos y la extrema derecha sionista: sectores dispuestos a ir hasta el final en el enfrentamiento bélico con Irán y sus aliados. Según muchas encuestas, tienen el apoyo de, por lo menos, un tercio de la población israelí.

Están las peores direcciones político-militares de la población palestina, desde el inicio de su lucha: los terroristas antisemitas y violadores de Hamas y los corruptos y siervos de Israel de la Autoridad Nacional Palestina. Ambos aparatos no son el pueblo palestino, pero, lamentablemente, tienen apoyo en  su interior.

Irán, potencia regional, construyó su espacio y su crédito internacional identificando como eternos enemigos –además de a las mujeres, los jóvenes y todo aquel que se oponga o tan solo desobedezca la dictadura de los ayatolás– a los Estados Unidos y a Israel. Y también están los aliados de Irán, cada vez más armados e involucrados: además de Hamas, en primer lugar los Hezbolá libaneses, los Hutíes en Yemen y varias formaciones militares iraquíes y sirias. 

Ninguno de los beligerantes tiene o expresa un claro proyecto o una hipótesis creíble de cómo debería ser la posguerra. El recurrir a la violencia bélica parece más un fin en sí mismo que un medio para perseguir objetivos estratégicos. Por lo tanto, nos enfrentamos a un belicismo creciente y cada vez más fuera de control, porque, además de la crueldad de los protagonistas, es evidente su empirismo, su irracionalidad y la irresponsabilidad de su accionar. Por eso, estamos siempre al borde de desarrollos imprevisibles y cada vez más peligrosos. Motivos ulteriores para no resignarnos y reaccionar.

14/04/24

Publicado originalmente en La Comune (Italia) n. 443