Salvadoreñas que enfrentan al gobierno de Bukele


 


Cecilia Buttazzoni

En El Salvador, muchas mujeres están denunciando el crecimiento de los femicidios y los abusos sexuales por parte de la policía y los militares.

Hace dos años que el gobierno de Bukele responde a la brutal violencia de los distintos grupos de las “maras” con la estrategia que caracteriza a los Estados: la guerra, en este caso declarada, contra las pandillas. En este sentido, se puso en marcha un régimen de excepción que permite a las fuerzas represivas encarcelar a las personas sin tener evidencias de que hayan cometido algún delito y solo por la acusación de que forman parte de alguna agrupación ilícita, provocando, por el momento, la detención del 1,6% de los habitantes del país. En este contexto, como ocurre en todos los conflictos bélicos, las primeras que sufren el horror de los ejércitos son las mujeres y las/os niñas/os.

La vía libre otorgada a las fuerzas de (in)seguridad desata todo tipo de atropellos, aunque no pueden impedir que las mujeres alcen la voz. El Movimiento Salvadoreño de Mujeres y la Red Salvadoreña de Defensoras de los Derechos Humanos son algunas de las organizaciones que con coraje defienden la vida y denuncian el aumento de los femicidios cometidos por los uniformados, develando los engaños de un gobierno que asegura haber revertido la violencia. También dieron a conocer, este último 8 de marzo, que en poco más de dos meses se habían radicado más de cien denuncias por abusos y extorsiones sexuales a mujeres –algunas menores de edad– bajo la amenaza de acusarlas por encubridoras o de llevarse a algún familiar.

Son mujeres comunes, acompañadas de hombres sensibles, que no se amedrentan con la prepotencia, las amenazas y la misoginia de los funcionarios –que, por ejemplo, defienden la prohibición total del aborto en este país– y develan la cara más oscura de los poderosos, exigiendo respetar la dignidad femenina y los derechos humanos más elementales que el gobierno de Bukele pisotea cotidianamente. Detenernos a pensar en estas personas puede ayudarnos a reflexionar sobre la fuerza que poseemos para resistir y afirmar la vida contra los embates de los opresores de distinto tipo; así como sobre el papel principal que tienen las mujeres en esta tarea, a pesar de las condiciones precarias en las que se encuentran.