Adiós a Norita Cortiñas

 

I.R.

Este 30 de mayo falleció Nora Cortiñas a los 94 años de edad, una de las más reconocidas de las Madres de Plaza de Mayo, ese grupo de mujeres que se unieron en tiempos de la dictadura militar en busca de verdad y de justicia para sus hijos y seres queridos desaparecidos, manifestándose con sus rondas en las narices mismas de los genocidas. Entre otras tantas muestras de valentía, recordada es la vez en que Nora intentó meterse en el centro clandestino de detención que funcionaba en la Mansión Seré con la excusa de querer comprar la propiedad, ya que sospechaba que su hijo Gustavo podía estar allí.

Más allá del ejemplo notable de las Madres durante esos años de plomo, Norita –una de las principales referentes de la Línea Fundadora– también se destacó en democracia por su independencia respecto a los partidos políticos y los gobiernos de turno. Así, en su obra de defensa de los derechos humanos de ayer y de hoy, supo diferenciarse positivamente de personajes como Hebe de Bonafini y otras numerosas figuras de ese ámbito que se postraron ante los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner. Aun sin tener un ideario revolucionario y de expresar alguna que otra simpatía hacia los populismos latinoamericanos –algo que no compartimos–, aquella postura le permitió a esta extraordinaria mujer posicionarse de la parte justa casi siempre, también cuando los gobiernos peronistas hicieron desastres en materia de derechos humanos o de corrupción: desde la desaparición de Julio López hasta la masacre de Once con el tren Sarmiento pasando por los innumerables casos de “gatillo fácil” y el nombramiento de Milani. Sabedora de su carisma y del relieve de su figura, apoyó las luchas por el aborto legal y gratuito y en defensa del medio ambiente y de las comunidades originarias, además de sensibilizarse con ciertas causas internacionales como la del pueblo palestino.

Desde ya estaba muy preocupada con la fase actual y con la difusión del discurso negacionista y reaccionario de la derecha liberticida en el poder. Pero quizás podamos concluir con unas bellas palabras que dijo en una de las últimas audiencias públicas que participó, en la que se denunciaba el accionar represivo del gobierno y su protocolo opuesto a la libertad de manifestación: “Salgamos a las calles a reclamar con una sonrisa y no con cara de amargados. Que todo el veneno que nos tiran lo recojamos y lo devolvamos con amor”.