Por el Comité de Redacción de Comuna Socialista
Estamos
frente a un gobierno reaccionario, liberticida, patriarcal y patronal. No son
adjetivos escritos sin sentido. Lo que queremos decir es que, con este
gobierno, está en peligro la vida. La de las mujeres, porque ejerce y alienta
la violencia contra su libertad y los femicidas sienten más impunidad para
asesinarlas, como sucedió en el barrio de Barracas. La de muchas niñas y niños,
sumidos en una pobreza extrema que condiciona el desarrollo de una infancia
digna, segura y feliz. La vida de las y los adultos mayores, concebidos como
elementos a descartar. Está en riesgo también el presente y futuro de los
jóvenes, amenazados por las fuerzas represivas y por el intento de volver un
privilegio el derecho a estudiar. Amenazada está la naturaleza que nos
circunda, no desde ahora, pero el desastre será aún mayor si llegaran a aprobar
el saqueo que se proponen con el RIGI. Se derrumban las posibilidades de
sostener o conseguir un trabajo digno, mientras los patrones “liberan” su
voracidad. Peligran derechos humanos elementales como la libertad de expresión
y de asociación. Los allanamientos a las organizaciones populares son un salto
de calidad en el ataque contra quienes piensan distinto. Que quede claro: los
corruptos del gobierno, capaces de dejar que se pudra la comida en los galpones
mientras millones sufren el hambre, no tienen ninguna autoridad moral para
juzgar a las organizaciones que, cotidianamente, dan lo mejor de sí para ayudar
a los que menos tienen. Solo sus protagonistas, con criterios totalmente
independientes del Estado, pueden juzgar la coherencia entre las ideas y las
prácticas de sus dirigentes.
Son determinantes, frente a esta realidad, los desafíos que las organizaciones del amplio espectro de la izquierda nos propongamos. El flaco Encuentro de lucha en Plaza Congreso del sábado 25 de mayo, impulsado por el FITU junto a decenas de otros grupos, debe ser una señal de alarma. Porque ya no alcanza con impulsar ámbitos para coordinar las luchas existentes, o frentes con aspiraciones meramente electorales. Es el momento de construir un Frente Único contra la derecha reaccionaria y liberticida. Creemos que es lo mejor que podemos ofrecer, incluso para alentar las expresiones que provienen de las personas que se movilizan. Esta es nuestra búsqueda dentro de un bloque progresivo que conformamos junto con Opinión Socialista, Poder Popular, Resistencia Socialista y Colectivo Reagrupando. Vemos la exigencia de unirnos para defendernos, y para ayudar a reconocer y enfrentar la ofensiva represiva del gobierno y la violencia difundida en la sociedad disgregada; para ofrecer un punto de referencia y clarificación a las miles de personas que se movilizan y quieren reaccionar: y para contrastar la ambigüedad y hasta la complicidad de sectores de la burocracia sindical con el gobierno. Unirnos –asociaciones, partidos, colectivos– de manera inclusiva, abierta y respetuosa de las diferencias para permitir la más amplia confluencia entre quienes quieren defender la vida y propagar el bien común, la libertad de las mujeres, la dignidad de las y los trabajadores, la plena independencia de las organizaciones populares, para hacer crecer la solidaridad y la lucha contra la violencia estatal y social.
Son determinantes, frente a esta realidad, los desafíos que las organizaciones del amplio espectro de la izquierda nos propongamos. El flaco Encuentro de lucha en Plaza Congreso del sábado 25 de mayo, impulsado por el FITU junto a decenas de otros grupos, debe ser una señal de alarma. Porque ya no alcanza con impulsar ámbitos para coordinar las luchas existentes, o frentes con aspiraciones meramente electorales. Es el momento de construir un Frente Único contra la derecha reaccionaria y liberticida. Creemos que es lo mejor que podemos ofrecer, incluso para alentar las expresiones que provienen de las personas que se movilizan. Esta es nuestra búsqueda dentro de un bloque progresivo que conformamos junto con Opinión Socialista, Poder Popular, Resistencia Socialista y Colectivo Reagrupando. Vemos la exigencia de unirnos para defendernos, y para ayudar a reconocer y enfrentar la ofensiva represiva del gobierno y la violencia difundida en la sociedad disgregada; para ofrecer un punto de referencia y clarificación a las miles de personas que se movilizan y quieren reaccionar: y para contrastar la ambigüedad y hasta la complicidad de sectores de la burocracia sindical con el gobierno. Unirnos –asociaciones, partidos, colectivos– de manera inclusiva, abierta y respetuosa de las diferencias para permitir la más amplia confluencia entre quienes quieren defender la vida y propagar el bien común, la libertad de las mujeres, la dignidad de las y los trabajadores, la plena independencia de las organizaciones populares, para hacer crecer la solidaridad y la lucha contra la violencia estatal y social.
En
definitiva, estamos frente al gobierno más peligroso y represivo desde el
regreso de la democracia. Muchas personas están reaccionando contra los liberfachos,
impulsadas por una esperanza auténtica de mejorar las condiciones de
existencia. Pensamos en quienes se unen para frenar los despidos o en las
asambleas barriales; en los que defienden los comedores populares para afrontar
la carestía; en la multitud que fuimos en la marcha educativa o, antes, en el
24 de marzo para defender la memoria, la verdad y la justicia. Sin ir más
lejos, al cierre de este número, los cortes de ruta de docentes, personal de la
salud e incluso policías de la provincia de Misiones parecieran cobrar fuerzas
renovadas, a pesar de la represión.
Comité de Redacción