El trotskismo y la guerra en Palestina (II): la excepción positiva de Lutte Ouvrière

 Piero Neri


 

 

Publicamos, con el acuerdo del autor, este artículo de La Comune 440 (Italia) fruto de una investigación sobre las posiciones de la izquierda en diferentes países sobre Palestina y que nos parece muy útil también para profundizar en la comprensión de la crisis de esas fuerzas en nuestro contexto.

 

“¡Contra el imperialismo y sus maniobras, contra Netanyahu y Hamas, proletarios de Francia, Palestina, Israel: unámonos!”. Esta es la bandera con la cual la organización trotskista francesa Lutte Ouvrière (LO) se manifestó recientemente junto al pueblo palestino. Tuvo así el coraje y la honestidad de denunciar a los enemigos del pueblo palestino: todos, incluso Hamas, cosa que muchos en la izquierda no hacen públicamente, ni siquiera cuando tienen críticas contra los amigos de los ayatolá iraníes. Es justo darle el crédito a LO, si bien su propuesta de fraternización limitada a los “proletarios” de Israel y Palestina parece realmente poco útil: ¿cómo distinguir a los “proletarios” en un pueblo de refugiados como los palestinos? Y, sobre todo, ¿por qué no auspiciar la pacificación entre niños/as, mujeres, ancianos, personas palestinas e israelíes?

De todos modos, la posición principista de LO es una excepción positiva en el movimiento trotskista y suscitó polémicas en su interior. Por ejemplo, el grupo francés Révolution Permanente (RP) y el PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas) argentino, a partir de esa consigna, acusaron a LO de ser “equidistante” entre Israel y Hamas. También el PTS y RP critican a Hamas, pero sus argumentos en la polémica son indicativos de la lógica política nefasta que continúa vigente en gran parte de la extrema izquierda, trotskista y más allá. Según esta lógica, cuando en un conflicto se hace una así llamada “elección de campo”, las críticas a la propia alineación deberían callarse o hacerse de forma discreta. Habría que atacar al enemigo principal, mientras que el “secundario” o los problemas internos… se encararán en la dinámica de los acontecimientos. Es ya muy grave considerar a Hamas y su estrategia terrorista y criminal parte de la resistencia palestina y del campo propio. Lo que es más, Hamas ya demostró –mucho antes del bárbaro ataque del 7 de octubre– su carácter reaccionario y antipopular ejerciendo una dictadura en Gaza: ¿por qué no decir la verdad públicamente? ¿Por qué no denunciar a quien querría ganar su sucia guerra imponiéndole a los palestinos un régimen similar?

En este caso, estamos frente a una extrema izquierda no solo oportunista, sino que vive una debacle desde el punto de vista valorial, ético y moral. Y que no aprende del pasado. De hecho, tal método amoral e incluso inmoral de ocultar la verdad en razón de cálculos políticos oportunistas ya provocó terribles daños. En Palestina, por ejemplo, por largo tiempo, gran parte de la izquierda pretendió que estar con el pueblo palestino significaba callar sobre las fechorías de Arafat y de sus socios.

En lo que respecta a La Comune y el recorrido de décadas que la precede, no ha sido nunca así, también gracias al ejemplo de Rosa Luxemburg. En su momento la revolucionaria polaca supo decir en su cara a los proletarios europeos cómo su vergonzoso patriotismo permitió la carnicería de la Primera Guerra Mundial y tuvo además el coraje de criticar a los bolcheviques en el poder, también por su ejercicio del terror rojo.