Por Cecilia
Buttazzoni
Hace más de cuatro meses, en algunos barrios de la capital y del conurbano, se están llevando adelante asambleas barriales, principalmente impulsadas por los partidos políticos de izquierda. Si bien llegaron a involucrar a centenares de personas, animadas por la exigencia de unirse contra el gobierno de ultraderecha de Milei, en la actualidad son ámbitos pequeños de algunas decenas de vecinas/os. Una de las razones fundamentales de esta tendencia a la baja es que, por la impronta de las organizaciones que las dirigen, estos ámbitos son concebidos solamente “para organizar la lucha”. Así, las asambleas se vacían de contenido porque se limitan a decidir el calendario de movilizaciones o actividades a realizar semanalmente. Nuestro intento es que sean ámbitos independientes y solidarios en los cuales aprender a pensar, actuar y decidir juntos/as; reflexionar y comprender más el contexto y los caminos posibles para mejorarlo, empezando por el propio barrio. Y así también aprender a luchar mejor.
Buscando esto, en la Asamblea de San Telmo impulsamos una primera jornada de reflexión. ¿El tema? “Pensar la solidaridad”, porque creemos que es un valor identitario para todos. Así fue como un domingo lluvioso y frio de mayo se convirtió en un vivaz y caluroso encuentro de vecinas/os en torno a un artículo de Giovanni Pacini propuesto por nosotras, intitulado “En el origen de la solidaridad”¹. La diversidad de los puntos de vista reveló que no todos entendíamos lo mismo sobre el tema. Nos interrogamos acerca de la solidaridad: ¿es algo que solo puede encarnar la clase obrera o es un recurso humano que puede ser elegido por aquellas/os que buscan el bien común?; ¿puede ser solamente asistencialista o es mejor pensarla como algo recíproco?; ¿se limita a las personas cercanas o puede ser más amplia? Durante más de dos horas y media logramos abrir un espacio repleto de interrogantes, ideas y polémicas, incluso entre personas de distintas organizaciones de izquierda, algo muy difícil en estos tiempos, pero indispensable y que nos gustaría continuar.
La alegría expresada por las/os participantes luego del encuentro probablemente esté motivada por haber sentido el bien de ofrecer la propia reflexión y mejorarla gracias a los interrogantes compartidos; de poder conocernos y darnos a conocer por lo que pensamos y no solo por lo que “hacemos”. Coincidimos con Eugenia, vecina de la asamblea “candombera”, que este nuevo espacio puede dar más perspectiva a nuestro recorrido. Y más aún, creemos que la práctica de pensar juntos debe ser algo constitutivo de los momentos asamblearios, y estas iniciativas pueden ayudar a ello. Seguiremos promoviendo estos encuentros y esperamos puedan replicarse en otras asambleas. Porque creemos que estimular nuestras conciencias refuerza el protagonismo solidario de cada una/o permitiéndonos crecer, lo que nos pone en mejores condiciones para pensar, cambiar juntos y también para luchar contra el gobierno reaccionario y liberticida de Milei.
La alegría expresada por las/os participantes luego del encuentro probablemente esté motivada por haber sentido el bien de ofrecer la propia reflexión y mejorarla gracias a los interrogantes compartidos; de poder conocernos y darnos a conocer por lo que pensamos y no solo por lo que “hacemos”. Coincidimos con Eugenia, vecina de la asamblea “candombera”, que este nuevo espacio puede dar más perspectiva a nuestro recorrido. Y más aún, creemos que la práctica de pensar juntos debe ser algo constitutivo de los momentos asamblearios, y estas iniciativas pueden ayudar a ello. Seguiremos promoviendo estos encuentros y esperamos puedan replicarse en otras asambleas. Porque creemos que estimular nuestras conciencias refuerza el protagonismo solidario de cada una/o permitiéndonos crecer, lo que nos pone en mejores condiciones para pensar, cambiar juntos y también para luchar contra el gobierno reaccionario y liberticida de Milei.
