✒ Renato Scarola
En las elecciones europeas, se
expresó de manera sorprendente el alejamiento de la política por parte de
millones de personas: solo uno de cada dos empadronados fue a votar. Algunas
de las razones de la abstención no son, en sí mismas, positivas: indiferencia,
desilusión y resignación; para algunos, también protesta. La creciente
desafección al voto es una de las expresiones del fin de su mundo, de la
extraneidad a la institución europea y de la creciente disgregación social.
Así, la política democrática tiende a la derecha y a asumir connotaciones
cada vez más autoritarias. Pero esto no significa “una avanzada triunfal de
las derechas”, como sostuvo gran parte de los medios de comunicación.
En Alemania y en Francia, no hay
dudas de la peligrosa avanzada de los neonazis de Alternativa para Alemania
(AFd) y de la extrema derecha de Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen.
Pero las razones son compuestas. Macron y Scholz son los dos gobernantes que
más pagan, en términos electorales, su posicionamiento belicoso. Una parte
consistente de la grande y pequeña burguesía francesa y alemana se siente más
tutelada por las derechas. Por otra parte, las derechas fascistoides
interceptan el preocupante crecimiento, en amplios estratos de la población,
del racismo contra los inmigrantes. Pero de otros lugares, salvo desde Austria
y desde Hungría, llegan señales contrarias: las fuerzas progresistas y de
izquierda avanzan en Italia, con el crecimiento del Partido Democrático (PD) y
de la Alianza Verde Izquierda (AVS), y en España y Portugal se mantuvieron el
Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Socialista (PS),
respectivamente. Mucho más allá de las expectativas, avanzaron las izquierdas
en Suecia, Dinamarca y Finlandia.
En Italia, donde solo votó el 49%, las derechas en el gobierno ciertamente no pueden alegrarse, si analizamos los votos absolutos. Fratelli d'Italia (FdI) perdió 600 mil votos desde las elecciones anteriores, el cruel Salvini, 380 mil, y toda la coalición de gobierno, más de un millón 200 mil. La Liga fue superada por Forza Italia (FI) que, al postularse como fuerza de centro, puede representar un problema para la misma coalición. El PD ganó 300 mil votos respecto de las elecciones pasadas, y mucha gente de izquierda eligió votarlo para vencer a las derechas. La AVS duplicó su apoyo por el efecto de las candidaturas de Ilaria Salis y de Mimmo Lucano, pero, principalmente, por su posicionamiento contra las guerras. Se cae, en cambio, el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que sufrió la fuerte abstención del sur, su fuente habitual de votos. En resumidas cuentas, las derechas en el gobierno no son menos peligrosas que antes, pero no están tan bien. Las fuerzas de centroizquierda avanzan, incluso en las elecciones municipales. La sumatoria de las oposiciones, por ahora divididas y sin iniciativa, podría obtener un poco más de vigor.