Por Gustavo Pfeifer
Desde que asumió el gobierno
reaccionario de Milei, creemos que es momento para que los jóvenes de izquierda
nos unamos para intercambiar ideas, compartir preocupaciones sobre el contexto
y también reaccionar juntos. Es lo que motiva la Asamblea de jóvenes de
izquierda que estamos construyendo.
“Ante el salto de calidad represivo
del gobierno, es momento de defender la libertad de expresión, organización y manifestación”.
Este fue el tema de nuestra última reunión. En el debate, todos expresaron que
es importante desafiar el miedo que pueden causar los allanamientos a locales
de organizaciones de izquierda o las detenciones a quienes participan de
manifestaciones. Hubo una convicción general de que es útil tener un espacio
como este para sentirnos más fuertes y seguros, entusiasmo por invitar a más
personas y propuestas de cómo continuar. Se votó escribir la carta en
solidaridad con los detenidos por luchar de la UNSAM que publicamos a continuación,
así como escribir un volante y hacer actividades culturales de cara al futuro.
También surgieron interrogantes que
queremos desarrollar en una próxima reunión. Por ejemplo: ¿qué pensamos de que
los pocos jóvenes que se activan contra el gobierno lo hacen con consignas como
“la patria no se vende” o defendiendo la idea del “Estado presente” (como en la
marcha por la educación del 23 de abril)?
Pensemos en el mundo en que
vivimos. Las guerras acechan en todos lados, incluso en este continente
(supuestamente “de paz”), la lógica bélica se expresa en la violencia cotidiana
a la vista de todos. Ser jóvenes en este contexto no es sencillo. Para
convertirnos en quiénes queremos ser hace falta tomarnos la libertad de elegir,
desafiando estos condicionamientos. Una parte fundamental de nuestra identidad
remite a las colectividades en las que nos referenciamos. Deseamos profundamente
ser parte de algo más grande que nosotros mismos y esta identificación humana
es una oportunidad extraordinaria (más aún con la soledad que se vive hoy), a
condición de que la reconozcamos, defendamos y reflexionemos sobre cómo
desarrollarla.
Hoy en día, la misma idea de colectivo
está siendo atacada por el gobierno, que sigue un modelo reaccionario como el de
Margaret Thatcher (“la sociedad no existe, solo hay individuos”). Seguramente,
detrás de la reivindicación de tantas buenas personas a la “sociedad argentina,
nacional y popular” haya un deseo genuino de detener esta avanzada, realmente distópica,
de aislarnos para dominarnos mejor. Pero la idea de nación es una categoría problemática
y, en definitiva, opresiva. Pensemos en cuánto pueden liberarse nuestras potencialidades
si elegimos ampliar la mirada al mundo, intentando superar enfoques minimalistas
y localismos baratos. Existe todo un sistema de instrucción en (des)valores nacionales
erigido para coartarnos esta libertad. Empieza cuando nos enseñan a cantar el
himno y a ponernos la escarapela, continúa con la sumisión a los “héroes”
patrios, sean militares, políticos o futboleros (como expresa la dificultad que
tienen las personas de bien para denunciar con firmeza los recientes cantos
racistas y homofóbicos de la “Scaloneta”) y lamentablemente termina, en muchos
casos, en el nacionalismo feroz y en el odio racista.
Para nosotros, ser de izquierda tiene
que ver con ampliar la mirada al mundo. Podemos aprender de la idea de
internacionalismo, que movilizó a las mejores corrientes de liberación, y
sentirlo dentro de nosotros. Ponernos en el lugar de los niños que padecen las
bombas en la franja de Gaza, valorar el coraje de los jóvenes israelíes que se niegan
a participar de la masacre sionista. Inspirarnos en la reacción de los hijos de
inmigrantes en Francia, que frenaron (esta vez, en las urnas) el avance de la
ultraderecha. Rebelarnos, como muchos trabajadores de Silicon Valley que ya no
quieren ser engranajes del sistema de control y opresión digital. Descubrir e identificarnos
en la humanidad común y diferente de la que somos parte. Sentir como nuestro el
deseo de cada población de vivir mejor, denunciando de forma implacable a los
opresores que buscan negárselo. Creemos que es una idea más justa y mejor de la
identificación, que nos puede hacer más fuertes también para enfrentar este
gobierno. Si te interesa debatir sobre el ser de izquierda y el
internacionalismo hoy, ¡vení a nuestra próxima asamblea!
