Perú: que no prescriban la memoria y la justicia

Cecilia Buttazzoni

Hace pocas semanas, el Congreso de Perú aprobó una ley que otorga la amnistía a los responsables de crímenes de lesa humanidad cometidos antes del año 2002, fecha de adhesión a los tratados internacionales que establecen la imprescriptibilidad de estos delitos. En una clara muestra de desprecio por la vida de las mayorías, el Estado peruano ofrece inmunidad a los condenados por las peores masacres y violaciones –desde militares y políticos, entre ellos el exdictador Alberto Fujimori, hasta terroristas de Sendero Luminoso–, así como amenaza a las víctimas con archivar sus procesos penales y con rechazar nuevas investigaciones. Contra este dictamen, distintas organizaciones comprometidas por los derechos humanos declararon que continuarán con sus luchas. En particular, es importante resaltar a la Asociación de Mujeres Peruanas Afectadas por las Esterilizaciones Forzadas, no solo por la magnitud de su causa, sino también por la inspiración que puede suscitar la fuerza de mujeres humildes que no se doblegan por los reveses del poder judicial.

Recordemos que, entre 1996 y 2001, la dictadura cívico-militar de Fujimori implementó el “Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar”, que básicamente consistía en querer controlar la natalidad de las campesinas e indígenas por medio de esterilizaciones forzadas. Este ataque a la integridad psicofísica de alrededor de 300 mil mujeres ha sido denunciado penalmente a través de 2 mil desgarradores testimonios, aunque la causa sigue impune. Sin embargo, las denunciantes continúan su pelea sorteando las trabas constantes de la Justicia: desde la falta de traductores de sus lenguas al castellano hasta la anulación y vuelta a foja cero de los expedientes en cinco ocasiones. Hoy, la nueva ley de amnistía pone en mayor riesgo la búsqueda de la justicia, verdad, reparación y el castigo a los culpables de este sistemático, macabro y patriarcal plan. Entre ellos, están acusados Fujimori y tres exministros de salud, uno de ellos, Alejandro Aguinaga, actual congresista.

Esta ley deja al descubierto el irreformable carácter opresor, racista, clasista y patriarcal de los Estados, en este caso del peruano. En mayor medida, si por algo se puede acceder a la verdad y la justicia, es por las distintas organizaciones y personalidades que trabajan por la defensa de los derechos humanos y por la persistente obra esclarecedora de estas mujeres.