El profesor abusador

Por Jimena Hache

A fines de junio pasado, gracias a la valentía de un grupo de mujeres, Pedro Brieger quedó en evidencia. La organización Periodistas Argentinas publicó una veintena de denuncias contra él por acoso sexual en diversos espacios académicos y periodísticos en los que se desempeñaba, y las voces siguen sumándose. El intelectual prestigioso y progresista de izquierda, el profesor intocable, protegido por el silencio y la complicidad de muchos colegas a lo largo de treinta años, se vio obligado a pedir disculpas. Es fundamental reivindicar el coraje de estas mujeres que, buscando defender y rehabilitar su dignidad, animaron a las demás a reconocer la propia y contar su experiencia, y que se organizaron para prevenir y ayudar a muchas más. Reclaman medidas elementales para hacer más seguros los lugares de trabajo y estudio. Pero son ellas mismas las que ya han comenzado a mejorar su contexto uniéndose y dándose fuerza, desenmascarando al abusador que se daba aires de “deconstruido”. Partiendo de este protagonismo, se amplían las posibilidades de mejora de los espacios que transitamos. Ámbitos donde, si una mujer es acosada, pueda contar no solo con la solidaridad de sus compañeras, sino también con la atención (y no el silencio) de los varones más sensibles que quieran romper con la complicidad con los abusadores; donde la garantía de bienestar provenga de la colaboración solidaria entre mujeres y hombres; donde el machismo pierda terreno y probemos algunos de los beneficios que pueden provenir de empezar a afrontarlo juntas y juntos.