Hambre infantil: la información más desgarradora


 

Mariana Camps

A los altísimos datos de la pobreza (55,5% de la población según el Observatorio de la Universidad Católica Argentina), se ha agregado esta semana la información más desgarradora: 7 de cada 10 chicos y chicas vivieron en la pobreza monetaria (los ingresos en sus casas no alcanzan para cubrir necesidades básicas) durante el primer trimestre del año. Entre ellos, un millón y medio se van a dormir sin cenar cada noche.

Esas niñas y esos niños son las principales víctimas inocentes de la voracidad burguesa de empresarios y políticos, agravada terriblemente por el gobierno más hambreador de la historia (Milei), pero gestada en décadas de militares, radicales y peronistas.

Se trata de un presente criminal y, hablando de infancia, de un futuro enormemente condicionado (incluso teniendo en cuenta solamente el significado de crecer sin los nutrientes necesarios). Será imposible ignorar una realidad que, de diversas maneras, tendrá consecuencias para la vida de todas y todos.

Para muchas y muchos ya es un motivo ineludible de compromiso. La red actual de ayuda solidaria, aun siendo cada vez más golpeada, resiste, es extensísima y fundamental para mitigar el drama. Pero es necesario algo más: empatía activa, altruismo solidario, mayor sentido de la común humanidad, protagonismo por el bien y cambiar para ser mejores personas. Es necesario elegir para no dejarse arrollar por la indiferencia. Es posible, contamos con los recursos humanos íntimos para ello. Es conveniente, los beneficios son inmensos. ¿Será el tiempo? Creemos que sí.