Inglaterra: señales de reacción contra la extrema derecha


 

Federico Sanders

“Estamos aquí para detener a los fascistas, los racistas no son bienvenidos”, decía hace unas semanas Sean, escocés de 60 años que vive hace veinte años en Inglaterra. Él participó de una manifestación en apoyo a los inmigrantes y refugiados junto con unas 10.000 personas en el barrio de Walthamstow, al noreste de Londres. Fue una de las tantas concentraciones que atravesaron todo el país a principios de agosto para frenar los actos de carácter racista e islamofóbico de bandas fascistas en los días previos. Una señal muy importante de reactividad de las personas sensibles y de izquierda que mostraron cómo es posible desafiar a la extrema derecha. 

A fines de julio, un joven inglés de 17 años de origen ruandés apuñaló a un grupo de niñas y provocó la muerte de tres de ellas. Este terrible episodio se difundió a través de internet y las redes sociales junto a una serie de mentiras sobre el autor del crimen, su origen e historia. La intención fue clara: alimentar una campaña de odio hacia los inmigrantes y refugiados. Esta desinformación fue utilizada por grupos fascistas de extrema derecha que llevaron adelante disturbios y agresiones hacia centros de refugiados, mezquitas e inmigrantes. Frente a esto, la respuesta estatal fue ineficaz y, no es de extrañar, como señala Jo, referente de la organización Stand Up to Racism: “los principales políticos han creado una atmósfera de hostilidad buscando demonizar a los refugiados por años”. En Europa y en el mundo, los discursos nacionalistas y las políticas antiinmigratorias crecen y fomentan la xenofobia y el odio, pero hubo quienes, lejos de la indiferencia y la resignación, se encontraron en las calles y frenaron esta avanzada de la derecha: ancianas, jóvenes, inmigrantes y asociaciones antirracistas que se unieron para decir no al fascismo y “Welcome refugees”. 

Lo que sucedió en Walthamstow es una señal positiva en un contexto de guerras y violencia creciente. Nos muestra la fuerza de las mejores personas que asumen una lógica de la pacificación junto a las hermanas y hermanos inmigrantes. Como dijo Mahmood Faez, “enviamos un fuerte mensaje a los racistas: enseñar esperanza, no odio hacia otros seres humanos”. Esta esperanza en una mejor convivencia dependerá de las personas solidarias que se unan, cooperen y den batalla contra el veneno fascistoide y la violencia desenfrenada.