La solidaridad que sostiene la vida


 

Mariana Ruiz

En Venezuela, las condiciones de vida para las grandes mayorías son muy difíciles por los altos niveles de violencia social y por el acceso limitado a los bienes y los servicios más básicos. Frente a este panorama complejo, es fundamental echar luz sobre el esfuerzo cotidiano de la gente por vivir mejor y no dejarse abatir ante la corrupción y la inmoralidad del régimen chavista.

Como sabemos, en estos últimos años, muchos/as jóvenes –y no solo estos– realizan importantes travesías para tener una vida digna y ayudar a sus seres queridos. Ya son 7,5 millones de personas (un cuarto de la población) las que se fueron a otros países, un verdadero éxodo. Para todos/as implica la dura decisión de dejar su lugar de origen y emprender viajes, en muchos casos, bastante riesgosos. Ellos/as reconstruyen su tejido social y su trabajo en otro lado con el objetivo principal de colaborar con sus personas queridas que siguen viviendo en Venezuela, creando una verdadera economía transfronteriza y solidaria hecha del envío de ayuda material con la que se sostiene gran parte de la población.

Es para destacar, también, la fortaleza de quienes se quedan en el país y buscan nuevas maneras de sustentarse y sustentar a sus seres queridos. Los salarios se volvieron cada vez más insignificantes, por lo que creció el comercio y las actividades por fuera de la ‘‘economía formal’’. Resalta, en particular, la creatividad y la generosidad por parte de las mujeres de los barrios populares que se las ingenian para cooperar y salir adelante: jubiladas que aprenden los más diversos oficios o adolescentes de 15 años que deciden abrir una heladería con el dinero recibido de regalo. Pequeños ejemplos de protagonismo y dignidad que hablan de la gran resiliencia de la que las personas son capaces.

De esta manera, la gente común pone en juego algunas de sus mejores capacidades para reinventar su economía en pos de vivir dignamente. Y, si bien son claramente ignoradas y mortificadas por el gobierno de Maduro y la oposición de derecha, estas pueden ser las potencialidades de las cuales partir para pensar un futuro más esperanzador.