Liberfachos de visita

 


Ignacio Ríos

Hace unas semanas, un grupo de legisladores de La Libertad Avanza había ido al penal de Ezeiza para verse con unos cuantos represores de la última dictadura militar como Alfredo Astiz, Raúl Guglielminetti, Adolfo Donda y otros. Esto se suma a otras visitas oficiales, como la de funcionarios del Ministerio de Defensa a Christian Von Wernich y Julio Simón alias “el Turco” Julián en Campo de Mayo. Estamos hablando de los mayores y más miserables asesinos y carniceros, responsables de crímenes aberrantes. Para los liberfachos de la derecha reaccionaria y liberticida en el poder estos son “presos políticos” a los que se les hizo una “visita humanitaria” para darles aliento y escuchar sus demandas de prisión domiciliaria o liberación.

Visitadores de los genocidas hubo siempre, como fachos de distinto pelaje, la llamada “familia militar” y militantes de la “memoria completa” como Cecilia Pando o la misma Victoria Villarruel antes de hacerse conocida. Pero es la primera vez que una fuerza política de peso, integrante de un gobierno nacional, se atreve a visitar abiertamente y sacarse fotos con los genocidas con sonrisitas y todo. El mismo gobierno negacionista que acaba de desmantelar la comisión que se encarga de la búsqueda de los hijos de desaparecidos (CoNaDI) y defiende a la casta militar que habría sufrido una “campaña de desprestigio” histórica.

Desde el retorno de la democracia, ningún partido gobernante se atrevió a tanto. Evidentemente se sienten con impunidad para hacerlo y todo ello puede ir acrecentando una normalización del ejercicio del terrorismo de Estado. Por eso mismo, el de Milei y compañía no es un gobierno ajustador más y por eso es fundamental que la izquierda y los defensores de los derechos humanos se unan.