Cristina Gabelloni
Un 2 de agosto de 2012, Lizbeth Muñoz, una jovencísima hermana boliviana de 14 años del barrio porteño 1-11-14 en Bajo Flores, fue violada y asesinada por su vecino. La noticia causó muchísimo dolor e indignación entre sus personas más cercanas y, a medida que se daba a conocer en el barrio, la reacción –especialmente femenina– de familiares, vecinas/os, docentes, estudiantes –entre ellas la de las compañeras del Círculo de Amigas Feministas que estudiábamos y trabajábamos allí– fue inmediata y contundente.
Hubo asambleas y movilizaciones exigiendo justicia durante meses, en las que participaron distintas organizaciones barriales. En varias instancias, hubo intercambios interesantes sobre el valor de la autodeterminación, de la independencia, de la solidaridad sin fronteras y sobre la importancia de la solidaridad femenina para enfrentar y cerrarle el paso a la violencia machista, racista y patriarcal.
Durante este recorrido hecho de protagonismo directo, empezaron a descubrirse –con contradicciones– nuevos lazos de solidaridad y de cooperación entre vecinas/os, familiares y diferentes protagonistas. En ese contexto, las propias vecinas y vecinos de la manzana 1 –donde vivía Lizbeth– encontraron la fuerza para echar al asesino y sus cómplices del barrio, entregando la vivienda que ocupaban estos nefastos personajes a los familiares de Lizbeth. Por otra parte, esa misma fuerza animó también a una de las principales protagonistas de esta experiencia, a denunciar la violencia de género sufrida en primera persona.
En esos meses, la llama de la emersión femenina fue clave para afrontar una de las muchas tragedias cotidianas fruto del patriarcado, sin sucumbir al dolor y a la resignación. Fue algo inesperado y, si bien el crimen sigue impune, la memoria de esas protagonistas continúa dando que hablar. Los ecos de sus voces, entre ellas la de Felicia, madre de Lizbeth, que sigue exigiendo justicia, resonaron pocos años después en las de millones de mujeres que salieron a las calles de todo el país a manifestarse contra la violencia machista.
