Voces israelíes disidentes

 



Ignacio Ríos

En esta sucia guerra entre el  Estado de Israel y Hamas  se siguen produciendo masacres  cotidianas en la Franja de  Gaza, incluyendo la voladura de  hospitales y escuelas en las que  mueren centenares de mujeres,  hombres y niños palestinos. La sociedad  israelí está infectada por el  virus bélico, racista y de ocupación  luego de años de desarrollo de una  democracia autoritaria y crecientemente  teocrática, hoy gobernada  por la extrema derecha. Por eso  son tan importantes y valiosas las  expresiones y las voces a contracorriente  dentro de Israel.  

Nos encontramos con los refuseniks u objetores de conciencia  y, en especial, con reservistas israelíes  que emiten cartas públicas críticas  de las acciones militares que  solo sirven para cosechar víctimas  inocentes. Con colectivos de mujeres  por la paz y el diálogo que cooperan  con organizaciones de mujeres  palestinas, así como asociaciones  civiles que denuncian la detención  de los niños palestinos en las cárceles  israelíes. Con redes solidarias y emprendimientos educativos que buscan difundir el conocimiento y el diálogo entre jóvenes judíos y árabes. Con organizaciones como el Frente Democrático por la Paz  y la Igualdad que nuclea tanto a judíos  como a árabes israelíes contra la  ocupación y por la defensa de los derechos humanos. O bien iniciativas de voluntariado como las “Guardias  Humanitarias” que protegen de los ataques de las patotas de la derecha sionista a los camiones con ayuda  que llegan a Gaza. También es justo nombrar a los periodistas israelíes que buscan decir la verdad de la  guerra, como los investigadores del  diario Haaretz que acaban de denunciar  cómo el ejército israelí utiliza  a civiles palestinos como escudos humanos, obligándolos a usar uniforme  militar y penetrar en túneles  a la espera de que sean ellos los que  activen las trampas explosivas.  

Se trata de una constelación de  personas y de colectivos, en general  invisibilizados, subestimados por la  izquierda crítica del Estado de Israel  y acusados por su gobierno de  tener simpatías por Hamas. Incluso  deben hacer cuentas con los prejuicios nacionalistas y antipalestinos también presentes en muchas de las  personas que se movilizan contra  Netanyahu y por la liberación de los  rehenes. Su presencia, sus elecciones  y su coraje son motivo de esperanza  de encuentro, convivencia y  pacificación entre los pueblos.