Adriana, Roberto, Hugo, Ana María, Lidia, Oscar, Carlos y Patricia, ¡presentes!


 

Cristina Gabelloni (*)

El 4 de septiembre de 1975, Adriana Zaldúa, Roberto Loscertales, Hugo Frigerio, Ana María Guzner y Lidia Agostini, compañeras/os del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de La Plata, se dirigían a la ocupación de la fábrica Petroquímica Sudamericana para entregar a los trabajadores una colecta  solidaria para su fondo de huelga. En el camino, fueron secuestrados y asesinados por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), bandas parapoliciales creadas y amparadas por el gobierno peronista. Al día siguiente, estas mismas bandas matan a otros tres militantes del PST de La Plata: Oscar Lucatti, Carlos Povedano y Patricia Claverie. En esos dos días, se consumó lo que luego hemos llamado “la masacre de La Plata”. No se trató de hechos aislados, el PST fue especialmente golpeado en esos años por su rol de vanguardia entre las vanguardias, sufriendo el asesinato de dirigentes y militantes ya desde 1974.

Esos asesinatos se inscribieron en la persecución que el peronismo en el poder desarrolló contra el movimiento obrero (como en Villa Constitución), el movimiento estudiantil y la izquierda, buscando derrotar a los sectores más avanzados, surgidos del Cordobazo y el Rosariazo (1969), que enfrentaron a Onganía. Más tarde, esta misma represión es la que se profundizará con el golpe militar de 1976 y tendrá también como víctimas a miles de militantes peronistas. 

Fueron momentos difíciles y de mucho dolor, pero la reacción del PST fue inmediata, animando con coraje acciones unitarias de repudio en Facultades y lugares de trabajo, como el paro organizado por las y los compañeros de Adriana y Hugo en el Ministerio de Obras Públicas, buscando hacer prevalecer la solidaridad y las razones positivas del compromiso revolucionario de estas/os compañeros frente al terror de la Triple A. Este fue el espíritu con el que la dirección del PST, junto a un centenar de militantes y una delegación de obreros de la Petroquímica, despidió a las y los compañeros asesinados, desafiando las condiciones de semiclandestinidad que ya connotaban el compromiso de izquierda bajo el gobierno peronista, en la antesala de la dictadura del 76.


(*) Compañera del PST entre 1973 y 1982.