Ignacio Ríos
Ante un gobierno de las características del de Milei, entre algunas organizaciones de izquierda finalmente comienza a plantearse un debate sobre el frente único¹. Queremos entrar en la discusión de este tema tan fundamental.
Según el PTS, el gobierno de Milei viene a poner al país directamente al servicio del capital financiero y por eso requiere de facultades extraordinarias delegadas y de represión en las calles. El combate contra estos intentos se liga a la táctica del “frente único obrero” que, para los autores Maiello y Albamonte, remite a “la posibilidad de unificar las filas de la clase obrera en la lucha de clases para enfrentar a la burguesía y, al mismo tiempo, agrupar a los sectores más avanzados de la clase en un partido revolucionario”. Elementos de este “frente único” ya se habrían evidenciado en las movilizaciones de diciembre de 2017, cuando los sindicatos, las agrupaciones piqueteras y la izquierda se movilizaron contra la reforma jubilatoria macrista.
En su respuesta, Sorans, de Izquierda Socialista, afirma no estar de acuerdo con la política del “frente único obrero” ya que significaría “concretar una forma organizativa que difícil o excepcionalmente se puede constituir con la burocracia sindical o sectores de ella”. Por ese motivo, prefiere hablar de “unidad de acción” o de la táctica de “exigencia y denuncia”, como son las repetidas invitaciones a que la CGT convoque a un paro.
Entonces, ya sea que estén a favor o en contra, es claro que cuando el PTS e Izquierda Socialista –así como otras organizaciones de izquierda conscientes del peligro que representa el gobierno de Milei– piensan en el frente único, se imaginan haciéndolo con la burocracia sindical de Daer, Moyano, Yasky y compañía. Teniendo en cuenta el grado de internidad de estos personajes a los poderes opresivos de este país y que, concretamente, están traicionando la defensa de las condiciones de vida de los sectores populares y de la mayoría de la población, ello plantea un problema en términos de la independencia de un intento de unidad de este tipo.
Por nuestra parte, desde la asunción misma de Milei, estamos llamando a constituir un frente único, que hoy debe proponerse defender la vida y las libertades democráticas amenazadas por la derecha reaccionaria y liberticida. Para ello, queremos aprender de la lucidez de Trotsky en momentos de auge del nazi-fascismo en Europa, cuando identificó antes que nadie que estas formaciones reaccionarias y violentas venían a liquidar a las organizaciones del proletariado. Salvando las distancias, no es casualidad que el gobierno más a la derecha surgido de la democracia decadente en este país se ensañe tanto contra las organizaciones sociales y de izquierda, en un contexto no solo de desmovilización relativa, sino de descomposición y crisis de valores de amplios sectores de la sociedad.
Estamos atravesando un momento de peligro, una situación a la defensiva. Más allá de que se pueda coincidir en alguna reivindicación y movilización con las centrales sindicales, no es recomendable apostar a que, mediante políticas de unidad de acción, la izquierda pueda influir sobre las “masas peronistas”, mucho menos dirigirlas. De hecho, el mismo artículo de Maiello y Albamonte explica que para imponer el “frente único obrero” a la burocracia sindical de sello peronista, se requiere del impulso de las masas, de la acción de un poderoso partido revolucionario o bien de una amplia articulación de sectores antiburocráticos de vanguardia. Podemos equivocarnos, pero creemos que ninguna de esas tres condiciones está presente en la Argentina de hoy.
Por eso queremos hacer frente único, en primer lugar, para defendernos entre las organizaciones de izquierda existentes, que somos las más amenazadas. Un frente único que advierta sobre los peligros, que caracterice correctamente al gobierno como lo que es (una banda violenta de extrema derecha, liberticida y antipopular, racista, misógina y negacionista) y que estimule una reacción puede ser un punto de referencia muy importante para todas las personas que se sientan de izquierda, incluidas aquellas simpatizantes del peronismo y libradas a su suerte por sus direcciones tradicionales.
Claramente el FIT-U es una referencia para toda la izquierda argentina. Sin embargo, no es un frente único, sino un frente electoral, que se dedicó a recolectar votos, difundirse mediáticamente y acceder al parlamento antes que estimular un protagonismo solidario e independiente de los de abajo. Eso sin dejar de pelearse a su interior, todo lo cual terminó haciéndole el juego a la derecha. Un llamado por parte de las mismas fuerzas que lo conforman a un frente único de toda la izquierda, en respeto de las diferencias, contra la feroz derecha de Milei, Villarruel, Bullrich y sus cómplices sería lo más coherente, saludable y positivo con respecto al rico recorrido de lo mejor del trotskismo.
¹Nos referimos al intercambio entre Matías Maiello y Emilio Albamonte del PTS en el artículo “Las encrucijadas de la historia reciente y sus perspectivas” (Ideas de Izquierda, 26/06/2024) y el dirigente de Izquierda Socialista Miguel Sorans con su respuesta “Dos visiones opuestas desde la caída de la dictadura y de la política para construir una dirección socialista revolucionaria” (El Socialista 589, 04/09/2024).
