Palabras valientes contra el "Partido de Dios"







Fabio Beltrame

Rawan tenía tan solo 14 años cuando en Alepo –la ciudad siria que fue el corazón de la revolución de la gente común de 2011 contra el régimen del carnicero Bashar Al Assad– fue herida por los fragmentos de una bomba lanzada por los militantes de Hezbollah (Partido de Dios). “No podemos olvidar lo que hizo Hezbollah en Siria, incluso si hoy portan la bandera palestina”; “ni olvidar que los líderes de Hamas estaban en Damasco y comían de la misma mesa que Al Assad”.

Los sentimientos de los exiliados sirios refugiados en el Líbano reflejan los traumas tanto personales como colectivos vividos por los protagonistas de una revolución humana que habría podido cambiar Medio Oriente, pero que, por esta razón, fue ahogada en sangre por una alianza contrarrevolucionaria sin precedentes en la historia reciente (1).

“La posición de los palestinos con respecto a Hezbollah es diferente de la mía; ¡creo que cualquiera que asesina a tu hermano no te defenderá!”: una verdad que, tanto ayer como hoy, no han querido y no quieren escuchar. El mismo concepto es expresado por Yamamah, que, en cambio, vive en Alemania: “Ellos [los palestinos] no tienen excusas o justificación para apoyarlos [a Hezbollah]… sobre todo cuando son plenamente conscientes de los crímenes cometidos por Hezbollah tanto contra los mismos palestinos como contra nosotros los sirios”.

Otras voces se distinguen de la lógica política y bélica de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”: provienen de algunos refugiados de Yarmouk, el mayor campo palestino en Siria. Abdul Hakim, hoy en Dinamarca, pasó hambre entre 2012 y 2014 bajo el asedio de numerosas facciones armadas contrarrevolucionarias: “Hezbollah y Al Assad son dos caras de la misma moneda e Israel es la tercera. Mi postura sobre Hezbollah es la misma que tengo del régimen de Al Assad y del sionista. Son todos enemigos míos y ninguno es menos hostil que el otro”. Maysam, una enfermera de 25 años de Ciudad de Gaza, está entre las palestinas que acuerdan sobre el hecho de que la organización terrorista libanesa es un enemigo traicionero y de ninguna forma un aliado. “Hezbollah tomó parte en el asedio, el hambre forzada, en los bombardeos y en las masacres de personas inocentes en Siria, y decir que ahora están ‘combatiendo’ por Gaza no representa un perdón por la sangre que derramaron”.

 

(1) Mamadou Ly con Dario Renzi, De Egipto a Siria (2011). El principio de una revolución humana y sus antecedentes, Ruta Ediciones, Madrid, 2019.

Fuente: Nagham Zbeedat, “We Can’t Forgive Hezbollah for the Blood It Spilled in Syria Just Because It Is Fighting for Gaza”, Haaretz, 26/09/2024. 

Publicado originalmente en La Comune (Italia) n.453