Defendamos nuestra dignidad ante la reforma laboral

 







Federico Sanders (*)

Se decretó la reforma laboral que empeora la situación de las trabajadoras y los trabajadores: peores indemnizaciones, legitimación de contrataciones precarias, perdón de multas y de sanciones a los patrones que no aportaron lo que correspondía a sus empleados, reducción de la licencia por maternidad, extensión del “periodo de prueba” y mayores restricciones al derecho a protestar. No se trata solo de derechos adquiridos por décadas de luchas y organización, es un ataque directo a la dignidad humana. La democracia argentina se fundó prometiendo salud, trabajo y educación y, si bien nunca se cumplió, hoy ya no es ni una promesa. Pareciera que no podemos ni merecemos descansar, divertirnos o envejecer dignamente. Gobierna la lógica del individualismo, la prepotencia machista y la mercantilización de todos los aspectos de la vida. Más aún hoy, podemos decir que la voracidad y la mezquindad burguesas priorizan sus ganancias a costa de nuestras vidas. Por su parte, las burocracias sindicales no solo negociaron la reforma laboral, congelamientos salariales y despidos, sino que no expresan ninguna alteridad moral con respecto a los patrones y a los políticos. Son igual de hipócritas e instrumentales.

Enfrentar estas medidas no consiste en una lucha física para ver quién se desgastará primero, si Milei o nosotros, sino de superar la resignación y la indiferencia sacando lo mejor de nosotros mismos. Afirmar la independencia respecto de políticos y burócratas puede ser un primer paso para no caer en falsas expectativas. Pero ¿podemos ir más allá y buscar ser distintos a ellos? ¿No haría la diferencia, nos haría más fuertes y, por lo tanto, más capaces de conquistas? Ser delegados que pongan en primer lugar la escucha, la honestidad, compartir bien buena información y construir lazos de cooperación para sostenernos y poner freno a la prepotencia laboral; ser buenos compañeros de trabajo, desafiar el machismo y fomentar el respeto por nuestras compañeras, conocernos más y unirnos a partir de la solidaridad y de la cooperación, buscando a su vez unir a las diversas fuerzas de izquierda en cada lugar. De esta manera, tendremos más ganas de estar juntos y de defender nuestra dignidad mientras atravesamos este contexto tan difícil.

 

(*) Delegado sindical en la provincia de Córdoba