Se decretó la
reforma laboral que empeora la situación de las trabajadoras y los
trabajadores: peores indemnizaciones, legitimación de contrataciones precarias,
perdón de multas y de sanciones a los patrones que no aportaron lo que
correspondía a sus empleados, reducción de la licencia por maternidad,
extensión del “periodo de prueba” y mayores restricciones al derecho a
protestar. No se trata solo de derechos adquiridos por décadas de luchas y
organización, es un ataque directo a la dignidad humana. La democracia argentina
se fundó prometiendo salud, trabajo y educación y, si bien nunca se cumplió,
hoy ya no es ni una promesa. Pareciera que no podemos ni merecemos descansar, divertirnos
o envejecer dignamente. Gobierna la lógica del individualismo, la prepotencia
machista y la mercantilización de todos los aspectos de la vida. Más aún hoy, podemos
decir que la voracidad y la mezquindad burguesas priorizan sus ganancias a
costa de nuestras vidas. Por su parte, las burocracias sindicales no solo
negociaron la reforma laboral, congelamientos salariales y despidos, sino que
no expresan ninguna alteridad moral con respecto a los patrones y a los políticos.
Son igual de hipócritas e instrumentales.
Enfrentar estas
medidas no consiste en una lucha física para ver quién se desgastará primero,
si Milei o nosotros, sino de superar la resignación y la indiferencia sacando lo
mejor de nosotros mismos. Afirmar la independencia respecto de políticos y
burócratas puede ser un primer paso para no caer en falsas expectativas. Pero
¿podemos ir más allá y buscar ser distintos a ellos? ¿No haría la diferencia,
nos haría más fuertes y, por lo tanto, más capaces de conquistas? Ser delegados
que pongan en primer lugar la escucha, la honestidad, compartir bien buena
información y construir lazos de cooperación para sostenernos y poner freno a la
prepotencia laboral; ser buenos compañeros de trabajo, desafiar el machismo y
fomentar el respeto por nuestras compañeras, conocernos más y unirnos a partir
de la solidaridad y de la cooperación, buscando a su vez unir a las diversas fuerzas
de izquierda en cada lugar. De esta manera, tendremos más ganas de estar juntos
y de defender nuestra dignidad mientras atravesamos este contexto tan difícil.
(*) Delegado
sindical en la provincia de Córdoba