Decenas de miles de personas salieron a las calles
el 26 de octubre por la jornada de movilización promovida por la Red Paz y Desarme
en siete ciudades de Italia, de norte a sur. El valor de este resultado se
acrecentó por el hecho de que, en este contexto de guerras y violencias extendidas,
elegir alzar voces de pacificación implica coraje. Junto con la CGIL –sindicato
que está eligiendo representar en nombre de la paz una voz disonante frente al
derrumbe de las izquierdas–, La Comune estuvo en primera línea al preparar y
luego animar estas manifestaciones. Muchas personas se reconocieron en el
eslogan y en la bandera que abría nuestros sectores de la marcha: “Somos judíos
y palestinos, somos rusos y ucranianos, la humanidad no tiene fronteras”, palabras
que llaman a la pacificación a partir del reconocimiento de la común humanidad,
del posicionamiento al lado de los pueblos contra todos los beligerantes. En
pos de estas palabras queremos expresar también una perspectiva de comunión y
de convivencia benéfica que pueda nacer también de la fundación de una cultura
de la vivibilidad en la que los protagonistas puedan buscar el encuentro, el
conocimiento, el respeto, la solidaridad y la amistad.