A 90 años, volver a descubrir la revolución de Asturias

 




Rocco Rosetti (dirigente de Socialismo Libertario del Estado español)

En Asturias, el llamamiento a la huelga general revolucionaria lanzado por la dirección del Partido Socialista Obrero Español contra la entrada de las derechas reaccionarias en el gobierno español se transformó en una revolución que, durante 14 días, desde el 4 hasta el 19 de octubre de 1934, se hizo con el control de los pueblos de la cuenca minera e intentó la conquista de Oviedo para proclamar una República de los trabajadores. No lo consiguió. También porque su intento revolucionario quedó aislado y permitió al Estado concentrar en su contra la intervención militar y la represión.

La revolución asturiana está insertada en la terrible encrucijada de la historia europea, con el ascenso al poder del nazismo, y de la española, con el rápido deterioro de la II República y de las esperanzas populares en ella depositadas, en parte frustradas bajo el gobierno republicano y socialista y luego, después de las elecciones de diciembre de 1933, directamente amenazadas por las derechas en el poder.

Tiene también su propia historia, la de los obreros y de los mineros, sus lugares de trabajo y de asociación, las Casas del Pueblo y los Ateneos, de sus periódicos y de sus fuentes culturales. Es la historia de las mujeres que fueron parte de la revolución, de sus familias y sus comunidades, su relación con el entorno natural, de la vida de los pueblos y las tradiciones solidarias. Es la historia de cómo los protagonistas van madurando sus intenciones, viviendo sus valores y de cómo se van formando sus conciencias.

Es una de esas historias originales y alternativas a la Historia de la dominación de las que nos hablan los ensayos “Antropología de la decadencia y del rescate. Las primeras raíces y el último imperio”¹ como fuentes esenciales para una teoría de la emancipación.

De la revolución de 1934, hay poca memoria. Comparte este destino con la revolución social de 1936², casi totalmente absorbida, en el relato y en la memoria, por la guerra civil.

El octubre asturiano tiene además rasgos propios, originales. No fue una reacción, sino un propósito directo y valiente de revolución social, que en 14 días experimentó un intento de redefinir la vida de las comunidades. Se preparó con un largo proceso de lucha y de organización obrera y popular, que forjó desde abajo la unión revolucionaria de las corrientes socialista y anarcosindicalista, de sus organizaciones sindicales y de su vanguardia minera bajo el lema “Unión de los Hermanos proletarios” de la Alianza Obrera Revolucionaria. Fue una revolución, no solo una insurrección. Fue, en este sentido, una revolución comunitaria socialista y libertaria.

Merece la pena volver a descubrirla y es lo que nos proponemos en las publicaciones y las iniciativas que dedicaremos al 90º aniversario de la revolución de Asturias³.

 ¹Dario Renzi, “Antropología de la decadencia y del rescate. Las primeras raíces y el último Imperio/ 4”, en Comuna Socialista 72, Buenos Aires, 2022.

²Anabel Cubero, España 1936, Apuntes sobre la revolución social, Ruta Ediciones, Barcelona, 2023.

³Se refiere a las iniciativas llevadas a cabo por Socialismo Libertario en distintas ciudades del Estado español.