Por la Redacción de Socialismo Libertario (Estado español)
A la solidaridad de las gentes de los lugares y de
los pueblos aledaños, se han sumado millares de “voluntarios”, la mayoría jóvenes
o muy jóvenes (incluso 14 años) que, desde Valencia, caminando o en bicicleta,
cubren distancias de 5 a 7 km hasta, por ejemplo, Paiporta, el lugar más
afectado. Llevan a mano agua, medicinas, comida, palas y rastrillos... para
ayudar al vaciado de las alcantarillas y a separar el fango de coches y puertas
atrancadas. Con una serenidad y una autoorganización impresionante, llegan a los
lugares, preguntan qué se necesita y al anochecer vuelven a sus casas, hasta el
día siguiente. Empezó el viernes, festivo en todo el territorio nacional, y continúa.
Menos mal, dicen las personas del lugar, «esto lo soluciona la gente, no la
política»; es la solidaridad que salva, que reconforta, que acompaña en el
dolor y en la necesidad, ahora mismo, que ayuda a desescombrar, limpiar, y
encontrar personas desaparecidas, que parecen ser muchísimas. Solidaridad,
unidad y proximidad. Nada que ver con las campañas de odio, de «el pueblo por
el pueblo y contra los políticos », que está lanzando la extrema derecha.
Por otro lado, conforme pasan los días, vamos sabiendo
más: ni el gobierno central ni el autonómico, en los hechos, quieren asumirse
la autoridad legal para dirigir todos los servicios necesarios en la zona: bomberos,
UME, emergencias, ejército, etc. La Generalitat no ha impuesto el nivel 3 de
“emergencia catastrófica” para no asumirse esta responsabilidad; el gobierno
central ¡«no quiere pasar por encima del gobierno valenciano»! Mientras tanto,
pierden el tiempo con discusiones absurdas desatendiendo sus mínimas
responsabilidades. Una suerte de vacío de poder se ha suplido, con muy pocos
medios, por las personas solidarias cuyo enfado abarca a todos los políticos en
general, y en particular a los gubernamentales, y es la seña más clara de una
desconfianza activa hacia estos poderes. Los millares de personas que han
acudido a ayudar y hacerse cargo junto a los pocos servicios que se han activado
se afanan por cubrir esas necesidades.
Las consecuencias que tendrá la tragedia, la
dejación de responsabilidades, la criminal gestión política, son por ahora
imprevisibles, pero imaginables. Lo más importante, no obstante, son las
consecuencias concienciales, sentimentales, psicológicas, morales que todo esto
puede tener para crecer, en pensamiento, en protagonismo, en comunión, sacando
las mejores lecciones de lo mejor de las personas. Estas son las razones para
la esperanza en la humanidad mejor, en los mejores recursos humanos y en el
compromiso para cultivarlos y afirmarlos.
Publicado originalmente en Socialismo Libertario (España) n.170