Piero Neri
¿Cómo está reaccionando la gente común después de la caída de Al Assad? Es una pregunta clave ya que el factor determinante del futuro de Siria lo constituyen las mujeres, la juventud, los refugiados que retornan, la población kurda y las demás minorías.
La gente común ya fue protagonista de una revolución nueva y extraordinaria en 2011, así como inédito fue el hecho de que Al Assad no solo la reprimió brutalmente, sino que llegó a destruir el país con tal de permanecer en el poder.
Lo peculiar de los recientes sucesos invita a evaluar con cautela la caótica situación actual y a prestar atención, en primer lugar, a la gente común y a sus interrogantes.
Esto es válido también con relación a las incógnitas sobre el rol y el carácter del HTS (Hayat Tahrir al-Sham, Organización para la Liberación del Levante) y de su líder Al-Shara (conocido por su nombre de guerra, Al-Jolani). El HTS nace de la ruptura con Al-Qaeda de 2016 y del consecuente abandono de la estrategia de la jihad global.
Poco después comenzó a administrar la región de Idlib, sustraída del control de Al Assad, moderando sus propias características originarias y adaptándose a los poderes locales y a algunas exigencias de la población. Si bien dio vida a una administración autoritaria y en algunos casos brutal contra opositores y mujeres “desobedientes”, Al-Jolani buscó evitar la generalización de la violencia y de los abusos. Luego de esta inicial transformación, el HTS y su líder ahora se encuentran frente a un desafío completamente distinto: gobernar no una provincia, sino toda Siria. Por lo tanto, necesitan tomar medidas con respecto a la población del país y también frente a los actores regionales e internacionales. El comportamiento contradictorio que actualmente asumen responde, por lo tanto, a un proceso de transformación y adaptación en pleno e incierto desarrollo. Por un lado, Al-Shara rápidamente salió a tranquilizar a la población en cuanto al respeto de los derechos de las mujeres y de las minorías; por otro, miembros del gobierno transitorio del HTS vertieron declaraciones misóginas e integristas contra el género femenino y propusieron reformar los textos escolares en ese sentido. Luego debieron retroceder, del todo o en parte, con estos intentos, no tanto por las presiones de las democracias occidentales –que están zanjando diferencias incluso con el régimen de los talibanes–, sino por las reacciones que, inicialmente, provinieron de la gente.
De hecho, después de los primeros gestos contemporizadores de Al-Shara, las personas se volcaron a las calles para festejar el fin de la dictadura de Al Assad, pero velozmente se pudieron ver las primeras y valientes protestas en Damasco en defensa de los derechos democráticos y de las mujeres y también manifestaciones frente al Ministerio de Educación contra la reforma integrista. Además, se produjo una importante reacción de indignación ante un video, de amplia circulación, que mostraba al actual ministro de Justicia presidiendo la ejecución de dos mujeres consideradas “adúlteras” en Idlib en 2015, cuando todavía estaba afiliado a Al-Qaeda. Con respecto a otro frente decisivo, la población kurda no piensa sufrir las amenazas de Turquía y los ataques de las milicias sirias que apoya Erdogan y, de hecho, ya empezaron los enfrentamientos armados.
Publicado originalmente en La Comune (Italia) 459