Milei, envalentonado por la asunción de Trump secundado por los magnates de la web, lanzó un nuevo ataque contra la libertad de las mujeres y contra el derecho de amar sin prejuicios, contra la dignidad de las personas inmigrantes y también contra la izquierda que, históricamente, se compromete por mejorar las condiciones de los más vulnerables. Estamos frente a un gobierno de rasgos fascistoides, reaccionario y liberticida, que pone en riesgo la vida de todas/os.
Sin embargo, esta prepotencia desenfrenada que lo hace tan peligroso también evidencia su fragilidad y decadencia. En su cruzada por la deshumanización ignora que la humanidad no deja –ni dejará– de emerger: las mujeres que buscan su libertad y dignidad desafiando la violencia patriarcal, persistirán. Las personas que quieren vivir su identidad, sus sentimientos y relaciones de manera diversa a la “norma” enfrentando las discriminaciones, continuarán. Los millones que caminan por el mundo desafiando las fronteras y buscando una vida mejor, insistirán. La exigencia de encontrarse para tejer redes humanas, no virtuales, perdurará.
Es justo movilizarse en clave antifascista, sobre todo tomando en cuenta el autoritarismo que en este país –y más allá también– está creciendo en el seno de las democracias. También sería indispensable luchar en clave antibelicista, antirracista, anticapitalista, y antipatriarcal. Pero surge la exigencia de redefinir ideas y propuestas afirmativas que puedan relanzar un compromiso de izquierda propositivo.
Por eso, para nosotras y nosotros, reaccionar significa ser radicalmente distintos/as a quienes nos oprimen: elegir ser más y mejores humanos, tomar conciencia de nuestras mejores cualidades para defenderlas y cultivarlas, asociarnos para buscar la libertad de elección afectiva y sexual de manera sincera, respetuosa y combativa. Elegir partir de aquello que nos une y darnos plena libertad para conocer y discutir las diferencias. Para contribuir a esta posibilidad, es indispensable que las organizaciones de izquierda superemos las mezquindades y nos unamos en un Frente Único en defensa de las libertades democráticas contra el gobierno reaccionario y liberticida.
¡En defensa de la dignidad de las mujeres contra el patriarcado!
¡Por la libertad de elegir y amar, contra la homofobia y la transfobia!
En defensa de la común humanidad diferente ¡Basta de racismo!
¡Por un Frente Único en defensa de la vida y las libertades democráticas!
Concentramos el sábado a las 16 hs - Esquina de Rivadavia y Montevideo

