I.R.
“…la bandera de
la diversidad sexual, en sus versiones más extremas, constituye lisa y llanamente
abuso infantil. Son pedófilos” (Javier Milei).
“¿Los
homosexuales? Son personas, son seres humanos que merecen todo nuestro respeto.
Como los rengos, como los ciegos, como los sordos” (Ricardo Bussi, legislador de
Tucumán, aliado de LLA).
“¿Si estoy a
favor del matrimonio igualitario? Filosóficamente, como liberal, estoy de
acuerdo con el proyecto de vida de cada uno. Si vos preferís no bañarte y estar
lleno de piojos y es tu elección, listo. Después no te quejes si a alguien le
molesta que tengas piojos” (Diana Mondino, excanciller del actual gobierno).
Hay una
relación entre la impune difusión de estos dichos descaradamente homofóbicos y
la preocupante tendencia al incremento de ataques a parejas homosexuales y lesbianas,
como el incendio de la casa de una pareja de Cañuelas o la agresión sufrida por
dos mujeres que iban camino al dentista en el barrio de Recoleta a principios
de febrero. En esa ocasión, a un hombre no le gustó cómo estaban vestidas y las
agarró a puñetazos, mandándolas al hospital. Pero otro hombre que pasaba por la
zona no dudó, lo detuvo e impidió que se fuera impune. El coraje de personas
así, que no resignan su humanidad, hoy es más fundamental que nunca.