Entrevista a Tato Affif de El Bolsón: "Seguir apostando por la solidaridad, la empatía y el compromiso"

 



Entrevistamos a Tato Affif, escritor y protagonista de la lucha contra los incendios en El Bolsón

A cargo de Mario Larroca

¿Cuál es la situación al día de hoy, 11 de febrero, respecto de la posibilidad de controlar por completo el fuego? 

Después de más de una semana de incendios, se han destruido aproximadamente 3 mil hectáreas, con pérdidas incalculables comenzando por el fallecimiento de un vecino en la zona de Mallín Ahogado, la destrucción de chacras, campos productivos y bosques nativos. Es la peor catástrofe en estos treinta años que llevo viviendo acá en El Bolsón. Está confirmado que el incendio fue causado por la intervención humana, aunque no se sabe si fue intencional o no. Esto en un lugar en que está prohibido hacer fogatas y que está de paso cuando uno cruza el río Blanco y el río Azul hacia el Cajón del Azul para meterse en la cordillera. El incendio tiene dos áreas bien diferenciadas: la cordillerana, donde aún está descontrolado, y la rural. Existe entonces un incendio forestal, en la cordillera, y otro de interfase, donde se combinan bosques con población. Hemos aprendido de los combatientes del fuego el orden de prioridades: primero las vidas humanas, segundo las viviendas y luego el fuego en cordillera. En la zona de Mallín estamos combatiendo junto a vecinos de diversos lugares el incendio, que en este momento está circunscripto, es decir, que hay una estabilización de su avance. Pero todo depende de las condiciones climáticas y del viento, lo que puede generar que en poco tiempo se vuelva sobre zonas pobladas, como ya ha ocurrido. Lo bueno es que se han empezado a descubrir herramientas que ayudaron a frenar ese avance furioso del fuego también en la Loma del Medio, que se encuentra entre el casco urbano de El Bolsón y la cordillera. Todo lo que tenga que ver con el fuego en cordillera no hay otra manera de apagarlo que no sea con las lluvias, que por fin aparecieron durante cuatro horas en la noche del 9 de febrero, que hemos festejado aunque no sea suficiente. No existen medios materiales que permitan meterse en la montaña donde no hay caminos. A través de los hidroaviones y de helicópteros se puede bajar un poco la temperatura y atenuar el daño, pero no apagarlo. Esto igual es importante porque el incendio genera un microclima dentro de su superficie. Una vez que se logra atemperar, el brigadista puede meterse y eventualmente apagar el fuego. 

¿Cuál es el papel que está desempeñando la política frente a la emergencia? 

Hay una respuesta dispar. A nivel municipal y provincial fue declarada la emergencia ígnea. Todo lo que tenemos acá en el municipio, que excede brigadistas, bomberos, SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales), me refiero puntualmente a vecinos de varias localidades de Río Negro, se volcó por completo al combate del fuego. Ya sea llevando agua y preparando viandas como participando en traslados, porque el combate no está solo en la línea de fuego, sino también en otras líneas que deben sostener a las primeras. Por su parte, las autoridades nacionales brillaron por su ausencia. No han enviado aviones, ni agentes especializados, ni helicópteros. Ayer apareció Petri y hoy lo hará la Bullrich solo por una cuestión de imagen, porque este gobierno de liberfachos tiene desprecio por las minorías –empezando por los mapuches a los que acusan sin pruebas–, mientras anuncian aportes en dinero pero, claro está, una vez consumada la catástrofe. 

Hemos escuchado testimonios emocionantes de la solidaridad que ha brotado de la propia comunidad. ¿Creés posible que esto pueda sostenerse más allá de la lucha actual? 

La respuesta es compleja. Me pone la piel de gallina hablar de lo que ha hecho la comunidad de El Bolsón, que siente propia la defensa de los bosques y en la que las personas han puesto hasta lo que no tenían para ayudarse recíprocamente. Pero también se han evidenciado miserias humanas, gente a caballo pegando a personas que reclamaban en la puerta de la comisaría de El Bolsón por la libertad de tres supuestos sospechosos de iniciar fuegos, enfrentando entre sí a gente del pueblo mientras los autores intelectuales, verdaderos responsables de esta catástrofe, lo miran por TV. La ley que impedía la venta y el cambio de uso de suelo en tierras incendiadas ha sido derogada gracias al artículo 517 de la Ley Ómnibus, votada no solo por los legisladores del gobierno sino también por muchos corruptos, acomodaticios y traidores de la oposición. Todos ellos serán también responsables de la generación de una ola de incendios intencionales en áreas de interés inmobiliario. Tenemos desde hace décadas en la zona enclaves, llámense Lewis o Benetton, que han adquirido de manera espuria grandes extensiones de tierra, explotando tierras productivas, resguardándose para sí las fuentes de agua. Esta es la variable que me resulta más creíble pensando en las responsabilidades: primero quemar para después apropiarse de la tierra destruida que nadie querrá, lo cual garantiza una posible reforestación, la instalación de hosterías de cinco estrellas, etc. Al mismo tiempo, me niego a creer en los chivos expiatorios apuntados desde siempre por el poder, los pueblos originarios, que son portadores de culturas ancestrales que han vivido históricamente en armonía con la tierra. Para que esta armonía pueda ser algún día recuperada será necesario seguir apostando por la solidaridad, la empatía y el compromiso que la comunidad viene expresando en un verano como este que, sin dudas, jamás olvidaremos.