Ignacio Ríos
El actual
acuerdo de cese al fuego, que implica la progresiva liberación de los rehenes
israelíes, es muy precario, ante todo por la lógica bélica que mueve a los dos
contendientes. Hamas debió atemperar las grotescas exhibiciones de fuerza de
los primeros intercambios de prisioneros. Del otro lado, no se puede confiar en
el carnicero Netanyahu, quien accedió al acuerdo por la presión social y cuyo
gobierno de extrema derecha busca cualquier excusa para torpedear las
negociaciones, envalentonado por los delirios de Trump desde Estados Unidos.
Por estas
razones, son vitales las iniciativas, el coraje y la determinación de las personas
comunes que, en medio del caos bélico de Medio Oriente, buscan poner en el
centro el cuidado de la vida de sus semejantes. Desde hace tiempo se producen importantes
concentraciones en la llamada “Plaza de los Rehenes” de Tel Aviv a cuyo
interior hay diferentes expresiones. Es el caso de las mujeres de Mishmeret
101, muchas de ellas madres o hermanas de los rehenes que, por lo general
vestidas de blanco, suelen realizar llamativas demostraciones y también
protestar frente a la residencia de Netanyahu. Otro ejemplo es el colectivo
Sha’ar Begin que pregona muy claramente el cese al fuego, advierte sobre las
maniobras del ala derecha del gobierno y hasta va más a fondo en la denuncia de
los crímenes de guerra israelíes en Gaza, una discusión difícil incluso al
interior de las movilizaciones por la liberación de los rehenes.
Entre niños
obligados a portar fusiles, la desatada violencia estatal-colonial en
Cisjordania y los videos hechos con IA sobre la riviera turística trumpiana en
Gaza, la violencia crónica y la lógica de aplastamiento del adversario se difunden
por toda la sociedad. Pero también se filtran luces de humanidad y de
proyección de la vida. Hace poco, una de las integrantes de Sha’ar Begin, Einav
Zangauker, dijo que “como madre de uno de los rehenes, ver a padres abrazándose
a su hija que regresa de su captura… esa es la imagen de nuestra victoria”.
No es fácil ni
lineal. Muchas de estas personas ven en Trump una posibilidad de fortalecer el
cese al fuego y, de hecho, algunos familiares se hicieron presentes en su
asunción en Washington DC. Sin embargo, en recientes movilizaciones callejeras
en Tel Aviv, los manifestantes exigieron al presidente de Estados Unidos no
cooperar con Netanyahu, responsable de que decenas de secuestrados hayan
perdido la vida. Otros van mucho más allá y ya se imaginan que es necesario, en
el futuro, pensar una convivencia posible con el pueblo palestino dejando de
lado la guerra y la violencia.