Ignacio Ríos
Las movilizaciones por la paz de la Franja de Gaza
son completamente legítimas y protagonizadas por miles de palestinos que
sufrieron bombardeos israelíes, evacuaciones constantes y la muerte de sus
seres queridos. No son aún la mayoría de la población del enclave, pero son
significativas. Hamas las reprime sin dilación y asesinó, por ahora, a uno de
sus líderes para mandar un mensaje sangriento y reaccionario. Tristemente, el
trotskismo y las fuerzas de izquierda argentinas no han dicho nada de esas
jornadas. Los sectores más oprimidos del mundo alzan la voz con mucho coraje,
pero no encuentran eco en las páginas de la izquierda supuestamente revolucionaria.
Su silencio es atronador. Más aún cuando siguen emitiendo comunicados y
declaraciones internacionales que invitan a alinearse monolíticamente con la
“heroica resistencia palestina”. ¿A qué le llaman resistencia? ¿Al régimen dictatorial
de Hamas? ¿O a las movilizaciones de protesta por la paz, contra Hamas y contra
Israel, reprimidas por el gobierno de la Franja? Si se trata de lo segundo, el
siguiente paso necesario es romper con el apoyo general a las decisiones de Hamas,
rasgo que desgraciadamente fue el prevaleciente desde el 7 de octubre de 2023.
Es un problema grave de gran parte de la izquierda
en todo el mundo. Una excepción es Lutte Ouvrière de Francia, que, además de
hablar de las movilizaciones por la paz en Gaza, afirma con claridad que Hamas
también es responsable del alto precio que está pagando el pueblo palestino,
víctima de las bombas sionistas y también de las ansias de poder de esta
formación islamista. Compañeras, compañeros: esta es una nueva oportunidad para
ponerse del lado justo. Contra el gobierno de Netanyahu y la guerra genocida
que está llevando a cabo en la Franja, contra la dirección teocrática y
burguesa de Hamas, contra la atrocidad de la guerra y la represión a los
disidentes y opositores en Gaza y Tel Aviv, a favor de la movilización popular por
el cese al fuego.