Griselda López
Victoria Villarruel está preocupada. A la vicepresidenta del gobierno que más difunde el odio social la desvelan los “discursos de odio” contra las fuerzas armadas. Se preocupa por corregir la memoria de la guerra de Malvinas, presentada a la sociedad como “un hecho vergonzoso que debíamos olvidar”. Imposible es olvidar la vergüenza de la última dictadura militar que sumió a la población en el terror y la muerte institucionalizada. El 2 de abril, Villarruel señaló que las guerras en Europa y Asia por energía y alimentos no deberían afectar a nuestro “continente de paz”. ¿Hay paz en América? Represión y detenciones generalizadas, ataques de los principales intereses económicos a la biodiversidad, estigmatización y asedio a las comunidades originarias, miles de víctimas por la violencia narco con la complicidad de los gobiernos, aumento de los femicidios y de abusos sexuales perpetrados por las fuerzas de (in)seguridad, pandillas y bandas criminales que ponen a los países al borde de la guerra civil. La enumeración podría continuar y, sin embargo, ¿dónde está la paz, entonces, o los esfuerzos de pacificación? En las mujeres que rechazan la guerra, en aquellas que, con escasísimos recursos y enorme imaginación, arman comedores y ollas populares, en los inmigrantes que, pese a todos los obstáculos, emprenden el largo e incierto camino hacia una vida mejor, en las mujeres y hombres que les acercan alimentos y calidez humana, en las niñas y niños que buscan conocer el mundo, encuentran belleza en las pequeñas cosas y comienzan, con ilusión, a descubrir a los otros y a sí mismos. También esta enumeración podría continuar, afortunadamente. A 43 años de la pesadilla bélica de Malvinas, la única “prenda de unidad” debiera ser esa difícil pero constante búsqueda de paz en las mejores personas. El quehacer cotidiano, tan poco publicitado, de las personas comunes que descubren junto a otros de qué están hechas: la atención, la gentileza, la empatía, la solidaridad, los verdaderos recursos que nunca debemos olvidar.