En palabras de Francisco: la infame guerra en Gaza

 



Fabio Beltrame

El último mensaje de Francisco dirigido “a la ciudad y al mundo” estuvo dedicado, como siempre, a la paz y a la condena de la guerra. Ya había definido a esta contra Gaza como “terrorista” y potencialmente “genocida”, pero en ese llamamiento añadió también “infame” (es decir, que revela bajeza moral y sentimental), refiriéndose implícitamente a Netanyahu y su gobierno. La retirada de las condolencias del sitio web del ministro de Asuntos Exteriores israelí ordenada por el primer ministro israelí (que solo volvió a expresarlas al cabo de unos días) demuestra algo más que una mera aversión política: la malicia de Netanyahu revela un enfrentamiento de carácter incluso personal. Esto se explica también por el cambio marcado por Francisco, al tiempo que se mantiene en línea con la posición histórica del Vaticano a favor del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y contra la ocupación israelí posterior a la Guerra de los Seis días de 1967. El pontífice recientemente fallecido rompió la cuidadosa diplomacia vaticana –que además no es inmune a la crisis de los poderes opresivos– “irritando” varias veces no solo al gobierno israelí, sino también a las cancillerías europeas, la Casa Blanca y a la misma curia. La solidaridad papal hacia los familiares de los rehenes israelíes, reiterada cada vez que Netanyahu los abandonaba a su trágico destino arruinando cualquier hipótesis de tregua, fue de hecho “provocativa” para el gobierno de Israel. El apoyo de Francisco a la minoría católica palestina, víctima también de la guerra y de los crímenes de los colonos en Cisjordania, se ha considerado como “una intromisión inadmisible”. Bergoglio animó a las mujeres palestinas de Women of the Sun de Betlemme, ciudad palestina cristiana en Israel, a reanudar el diálogo con las mujeres hebreas pacifistas del movimiento Women Wage Peace, interrumpido después de la masacre antisemita de Hamas. Además, elogió repetidamente a la organización Rabbis for Human Rights por las actividades de solidaridad con las aldeas palestinas objeto de la violencia de los colonos en Cisjordania.

En la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza, en la que se referencian cerca de un centenar de católicos palestinos, encuentran refugio aún hoy más de setecientas personas, incluidos cincuenta niños con discapacidad y numerosos ancianos, enfermos y heridos. Bergoglio llamó cada noche al párroco Gabriele Romanelli para verificar personalmente las condiciones de los mismos. Lo hizo incluso la noche anterior a su muerte. También por esto fue diferente de otros poderosos y de su inhumanidad, aunque no libre de evidentes contradicciones.