Movilizaciones por la paz en la Franja de Gaza: "queremos vivir, queremos dignidad"

 




Ignacio Ríos

A fines de marzo se desarrollaron inéditas movilizaciones de protesta en la Franja de Gaza por la paz y contra Hamas. “Queremos vivir”, “Stop the War”, “No queremos morir”, “Queremos dignidad” y “Fuera, fuera, fuera Hamas, fuera”, fueron las consignas que se escucharon y se leyeron en pancartas improvisadas. Se trató de convocatorias espontáneas en Beit Lahia, Jabalia, Khan Yunis y en la misma ciudad de Gaza, fruto del cansancio ante tantos meses de guerra, muerte y evacuaciones. “Nuestros hijos fueron asesinados y nuestras casas destruidas. Estamos contra Israel, la guerra, contra Hamas y las facciones políticas palestinas y contra el silencio del mundo”, dice Abed, uno de sus protagonistas. Es decir que están dirigidas no solo contra los bombardeos israelíes sino también contra los gobiernos árabes cómplices y hasta la cadena Al-Jazeera, que ignora las protestas. Protestas sorprendentes, a contracorriente, muy valientes, que expresan el intento de defender la vida y la dignidad, la que pese a tanto sufrimiento continúa presente. Expresiones que son fuertemente atacadas y reprimidas por Hamas, quien acusa a sus protagonistas de ser traidores pro israelíes. 

Ese es el mote que pesa sobre “Queremos vivir”, un movimiento que, desde su nacimiento en 2017, es perseguido por el gobierno autoritario de Hamas, quien torturó y asesinó a muchos de sus referentes. Esta banda teocrática ultrarreaccionaria no permite críticas ni disensos. No acepta lo que dicen los valientes pacifistas gazatíes: que Hamas utiliza instrumentalmente a la gente como escudo, que otorga la justificación para que Israel siga matando y todo ello sin lograr nada para el pueblo palestino (hasta llueven las críticas con respecto a cómo distribuye la escasa ayuda humanitaria que llega a la Franja). Los pacifistas gazatíes también se preguntan por qué se vieron más fuerzas de seguridad de Hamas por las calles cuando regía el alto al fuego que ahora que retomaron los combates. Estas verdades son intolerables para Hamas que, de hecho, torturó y asesinó a Oday Nasser Al Rabay, joven activista de 22 años, protagonista de estas recientes protestas, cuyo cuerpo sin vida fue arrojado en la puerta de su casa. 

Más allá de las proporciones y la diferencia en fuerza militar, el gemelaje con el carnicero Netanyahu es grande. ¿Acaso él no acusa de la misma forma a los manifestantes israelíes por la paz como pro palestinos y terroristas? Justamente las movilizaciones contra Netanyahu se intensificaron las últimas semanas ante el curso cada vez más autoritario del gobierno israelí y la manera en que echó por tierra sangrientamente el cese al fuego. 

Volviendo a la Franja, los manifestantes se rebelan contra la idea de que el pueblo palestino siempre tiene que ser la víctima y combatir hasta la muerte. Y no es así: ellas y ellos quieren paz, tranquilidad, dignidad, y no será de la mano de Hamas que alcanzarán estos fines. Es que la esperanza proviene del posible crecimiento y retroalimentación de estos intentos, tanto en Israel como en los territorios palestinos, que necesitan de toda nuestra solidaridad y apoyo.