Gran dispersión de la izquierda el 1 de Mayo: había que hacer todo lo contrario

 



Ignacio Ríos

Los partidos trotskistas que componen el FIT-U mantienen varias diferencias entre sí. Es claro que este frente es de carácter solo electoral y les ha servido para aumentar el caudal de votos con respecto a lo que podrían haber hecho candidateándose por separado. En relación con esto, igualmente llama la atención que el 1 de Mayo ni siquiera se pusieron de acuerdo para hacer un acto conjunto de tipo electoral a pocos días de las elecciones legislativas porteñas. Como ya escribimos en otras páginas de este mismo periódico, reinó un clima de dispersión con iniciativas separadas en Ferro, Plaza de Mayo, Parque Centenario y las decenas de locales partidarios.

Estamos hablando de las corrientes de izquierda más importantes de nuestro medio. Es innegable que el FIT-U, en su conjunto, es un punto de referencia, aunque dejará de serlo si no cambia. O, peor aún, se transformará en un triste testimonio de su propia debacle. La única razón por la que siguen juntos es conquistar bancas dentro de la democracia burguesa. El precio que están pagando es alto porque la dinámica electoralista en la que entraron parece no tener fin. El motivo más noble y robusto de unión es la defensa de la vida y la dignidad contra el gobierno de Milei y contra la represión de Bullrich y compañía que empieza a afectar las libertades democráticas (de esto no se salvan ni los militantes radicales de Lula Levy).

El PO, el PTS, Izquierda Socialista y el MST tienen todo el derecho del mundo de organizar las actividades propias que quieran. Pero en este 1 de Mayo –una jornada tan significativa para la izquierda, los/las trabajadores/as y los sectores populares–, la situación pedía una gran jornada unitaria, no solo del FIT-U, sino de todos los partidos, agrupaciones y colectivos de izquierda o que se referencian en ella. No hacerlo fue una expresión de crisis. Que hayan prevalecido los roces y las diferencias internas entre los partidos del FIT-U, nada menos que con la extrema derecha gobernando directamente, representa una señal de no comprensión de la realidad actual y de sus peligros. Seguimos llamando a un frente único de toda la izquierda en defensa de la vida y de las libertades democráticas, lo que requiere dejar de lado el electoralismo y buscar unirse en respeto de las diferencias para fortalecer un punto de referencia alternativo al gobierno liberticida y a la peste liberfacha.