Apuestas online: un juego perverso

 



Tomás Moresco

Hoy los poderosos buscan lucrar y alienar cada aspecto de la vida de las personas y el entretenimiento no es la excepción. En este panorama, las apuestas online aparecen como uno de los fenómenos más alarmantes de nuestro tiempo.

Con publicidades agresivas, la complicidad de los gobiernos y un negocio multimillonario, las ciberapuestas se han extendido desenfrenadamente, en particular entre jóvenes y adolescentes varones. Algunos chicos tienen apenas 12 años cuando empiezan a apostar. Casinos online y sitios de apuestas deportivas se aprovechan de una juventud hiperconectada, habituada a la gratificación fácil e inmediata, cada vez más dependiente de internet y del celular. El riesgo de desarrollar ciberludopatía se acrecienta no solo por el bombardeo publicitario y la promoción por parte de streamers, influencers e ídolos del fútbol en las redes sociales, sino porque se puede apostar en todo momento y lugar (la casa, la escuela, el colectivo). De hecho, las empresas diseñan sus aplicaciones con algoritmos e Inteligencia Artificial para maximizar el consumo compulsivo.

El rechazo a las apuestas online debe enmarcarse en el esfuerzo por humanizarnos ante la maquinación digital. En concreto, una posibilidad de vivir más sanamente nuestros pasatiempos sería empezar a encontrar otras formas de compartir y de divertirnos: desde el deporte, el baile y el juego al aire libre hasta el cine, la música y la lectura, disfrutar y entretenernos pueden ser también la ocasión de redescubrir, juntos, nuestras mejores potencialidades.