Federico Sanders
Mientras se invierte en gases lacrimógenos y represión, se recorta el
presupuesto para la salud. Hace meses que se realizan manifestaciones contra
estas medidas, pero la respuesta es la humillación y violencia institucional.
Quienes eran llamados esenciales durante la pandemia, hoy son considerados
descartables. Uno de los hospitales más combativos del último tiempo fue el
Garrahan, donde se atienden el 40% de los casos oncológicos infantiles del
país. La dirección de la institución trata de dividirlos con negociaciones sectorizadas
y amenazas, pero la unidad y solidaridad prevalecen. Una de las trabajadoras
del Garrahan resume su lucha: “Se trata de qué futuro queremos. No de un color
político, ya no creemos en eso. Se trata de hacernos cargo y defender el
futuro”. Enfermeras, médicos y residentes nos muestran que su lucha no es solo
por mejores salarios, que toda persona merece una vida saludable y que la salud
no es solo un gasto fiscal.