Israel ataca Irán: Netanyahu inicia una nueva guerra

 





En la noche del viernes 13 de junio, Israel dio inicio a una serie de ataques contra Irán, con bombardeos contra puestos militares, instalaciones nucleares y distintas ciudades, entre ellas la capital Teherán. El premier israelí Netanyahu declaró que estos ataques representan el inicio de una guerra contra Irán, que está respondiendo con medios militares inferiores.

Después de la guerra genocida en Gaza y Cisjordania y los ataques y bombardeos en Líbano, Siria y Yemen, esta nueva guerra constituye una nueva etapa de la escalada de prepotencia militarista de Tel Aviv. El gobierno de Netanyahu no cuenta con frenos inhibitorios y con sus fuerzas armadas –históricamente abastecidas por los países occidentales– pretende construir con guerras y masacres un Gran Israel, proyecto criminal que está llevando a toda la región del Medio Oriente a un caos infernal y amenazador. Las que pagan el precio son, en primer lugar, las poblaciones, sometidas a grandes sufrimientos e incluso al genocidio como le ocurre al pueblo palestino.

Del otro lado, las aspiraciones opresivas del régimen ultrarreaccionario y patriarcal de los ayatolás iraníes en la región ya se había estancado y mostrado todas sus debilidades, vista también la escasa fiabilidad de sus socios en la zona, empezando por los bandoleros antisemitas de Hamas.

Estos últimos acontecimientos sobre todo son la expresión de la acentuación del caos mundial que echa raíces en el sangriento ocaso e implosión del llamado Occidente: una serie de entidades estatales con Estados Unidos a la cabeza, cada vez más envueltas en un torbellino bélico e incapaces de promover un mínimo orden internacional o de obrar mediaciones políticas creíbles. La máxima expresión de esta decadencia es justamente la administración Trump, tan caracterizada por las improvisaciones, las incoherencias y hasta las irracionalidades que ya está en dificultades después de pocos meses. De esta forma, el gobierno de Netanyahu puede aprovechar la situación y desarrollar sin obstáculos su vocación belicista, dando lugar a una nueva y peligrosa guerra, apoyado y protegido por Estados Unidos (y por todos los Estados) sin que por ello puedan condicionarlo o frenarlo de manera significativa.

Frente a esta grave situación nos posicionamos contra todas las guerras y el belicismo, del lado de las poblaciones del Medio Oriente que pagan las consecuencias, empezando por el pueblo palestino.

Apoyamos y suscitamos la reacción de la población judía tanto en Israel como en el resto del mundo contra el gobierno de Netanyahu y sus guerras, en solidaridad con el pueblo palestino.

Estamos del lado de las poblaciones en Irán, que ya sufren la opresión del régimen teocrático de los ayatolás y están bajo la amenaza del belicismo de Tel Aviv.

Los Estados están en el origen de las guerras: no pueden ni quieren pararlas. Es el momento de fomentar y desarrollar en donde sea posible una insurgencia pacifista contra las guerras, por la defensa de la vida y de los pueblos.

                                                                                                                                      14/06/2025 - 10 hs