8 de junio.
Miles de israelíes –hebreos y árabes– se movilizaron desde Tel Aviv hasta la
frontera de la
Franja de Gaza (unos 80 kilómetros) llevando entre sus manos bolsas de
alimentos.
Sabían que los retenes militares les impedirían entregarlas a la población
gazatí
y, sin
embargo, no cesaron en su misión. “Estamos aquí contra el hambre, el asesinato
de
niños y contra
nuestro gobierno”, declaraba uno de los líderes de la marcha, junto a otras
mujeres que
sostenían, bien alto, un cartel que decía “Compasión por Gaza”.