Graciela Primo & Ignacio Ríos
En agosto se desarrollaron en Buenos Aires iniciativas organizadas por “Mujeres Activan por la Paz”, el colectivo pacifista que apuesta al diálogo y convivencia entre mujeres judías y árabes, en colaboración con el Centro Ana Frank. Estaban presentes dos de sus integrantes provenientes de Israel, Hyam Tannous y Angela Scharf, y también Reem Alhajajra, la fundadora de “Mujeres del Sol”, la organización hermana del lado palestino. Participamos de una conferencia en el Colegio de Abogados y de una merienda abierta, ocasiones en las que estas mujeres manifestaron la necesidad de unirse para buscar la paz y proteger a sus hijos de la muerte. Es cierto que cultivan esperanzas en la diplomacia internacional, en las resoluciones de la ONU y en los “líderes” políticos, expectativas que nosotras/os no tenemos porque identificamos a los jefes de estado y a los gobiernos como los principales propagadores de las guerras, los genocidios y las hambrunas. Es mucho más interesante conocer las esperanzas que laten en el desafío humano que entrañan estos ensayos, no por casualidad protagonizados por el género femenino, desde siempre refractario a las guerras. Fue muy estimulante, por ejemplo, escuchar a Reem –que vive en un campo de refugiados en Cisjordania– decir que no fue sencillo conocer y sentarse a discutir con mujeres israelíes, que fue acusada de traidora por muchos de sus conocidos y que, tanto ella como sus compañeras debieron vencer prejuicios e incomprensiones para no sucumbir a la lógica bélica de la confrontación permanente. Además, las mujeres judías de “Mujeres Activan por la Paz” y los manifestantes pacifistas israelíes también son acusados de cómplices del terrorismo por parte del gobierno de Netanyahu y gran parte de la sociedad israelí. “Por otro lado, ¿con quién estamos buscando la paz, sino es con las y los israelíes?”, decía Reem. Esperamos seguir conociendo y discutiendo con valientes realidades pacifistas como estas.